jueves, 17 de diciembre de 2020

Creación Literaria: narrativa, poesía y teatro.

 

En esta entrada se recogen tres creaciones literarias pensadas para alumnos de Educación Primaria. 

1.- Texto narrativo:

Pensando en los niños de 9 años (4º primaria), he decidido escribir sobre temas relativos a las relaciones con los compañeros del colegio, la naturaleza, la fantasía y la justicia.

Como ya quedó justificado en la Tarea 1 (análisis y selección de una obra literaria) las relaciones sociales, la naturaleza y la justicia son temas del interés de los lectores elegidos, por la edad y el momento de desarrollo en que se encuentran. También se vio que conviene mezclar estos temas con elementos fantásticos, pues estos les permiten evadirse de la rutina y encontrar en los relatos la oportunidad de vivir aventuras. Pueden asimismo a descubrir maneras alternativas de resolver conflictos a través de los recursos fantásticos literarios. Todo ello permitirá que los niños pongan en juego su capacidad imaginativa.

De acuerdo a la edad de los lectores objetivo, el relato tiene una estructura sencilla, lineal, con un planteamiento, un nudo y un desenlace.

Los personajes son igualmente sencillos de interpretar, con rasgos que facilitan la identificación de los lectores con ellos. Cada personaje transmite una serie de valores y contravalores, en función de su rol en la historia. Son personajes del cotidiano de un niño o una niña de 9 años. Los valores tratados tienen que ver con la familia, la humildad, la ayuda, la amistad, la valentía y la justicia. Todos ellos, muy presentes en las inquietudes de los niños de 4º de primaria.  Los contravalores tienen que ver con la falta de respeto a los compañeros y al medio ambiente. El contexto en el que transcurre la historia es familiar para un lector de 9 años: el colegio. Esto facilita también la identificación del lector con lo que ocurre en el relato.

El lenguaje utilizado es actual, claro y de fácil comprensión para los niños de 9 años, pero introduce algunos términos nuevos para ellos con el fin de que puedan ir ampliando vocabulario mediante la lectura. Las frases son sencillas y los párrafos, breves, intercalando diálogos con narración, para dar agilidad a la lectura y hacerla más amena. El texto tiene un tono humorístico en algunas partes, para hacerlo lúdico y que los niños se diviertan leyéndolo.

 

JOSÉ Y EL ESCUCHADOR DE INSECTOS

José era el mayor de tres hermanos. Tenía nueve años y era un niño más bien callado. Le gustaba mucho escuchar en silencio y observar todo con sus grandes ojos de color miel.  No se perdía detalle de nada. Por eso, entre otras cosas, sacaba siempre muy buenas notas y su profesora, Marta, estaba muy orgullosa de su trabajo. Siempre le decía que era un alumno ejemplar, porque en clase era el que más atendía a sus explicaciones. Algunos compañeros no terminaban de entender porqué José apenas hablaba en el colegio, pero su profesora Marta siempre decía que los más inteligentes son los que menos hablan. Eso a José le hacía sentir muy bien, tan bien como cuando su padre le daba uno de sus cálidos abrazos y le decía lo mucho que le quería. En esos momentos José era el niño más feliz del mundo.  

En casa las cosas iban más o menos bien. Sus padres se querían mucho, eso era evidente para cualquiera que los conociera. Y también querían mucho a sus tres hijos. El padre de José trabajaba de técnico en una empresa de fotocopiadoras y su madre, que siempre había trabajado fuera de casa, ahora se dedicaba a cuidar de los niños y de su madre, la abuela de José. Era una señora menudita, casi con cuerpo de niña, aunque en su rostro se adivinaba su avanzada edad. A sus setenta y cuatro años, había vivido muchas cosas de todo tipo: unas mejores y otras peores. Pero de todo eso, apenas recordaba nada. Papá siempre decía que era como si le hubiera entrado un virus informático y le hubiera borrado la memoria a su disco duro. José sabía que su madre a veces comentaba a las vecinas que Julia (que así se llamaba su abuela) sufría Alzheimer. José no sabía muy bien qué era eso del Alzheimer, que le sonaba a palabra árabe, pero sí veía cada día cómo su madre se desvivía por cuidar de la abuela, que, aunque no les reconocía ya, seguía sonriéndoles con la boca y, sobre todo, con la mirada.

En casa no estaban para mucho gasto. Por eso, José llevaba el uniforme del colegio con rodilleras, los puños un poco desgastados, como si un ratoncillo se dedicara por las noches a roerlos a escondidas, y todo le quedaba un poco corto: el pantalón, pesquero; las camisetas dejaban entrever su ombliguillo, como si se tratara de un tercer ojo secreto; y las mangas, cortas. Pero todo eso a José no le importaba demasiado, porque no pasaba frío y sabía que, sacando el máximo partido a la ropa, ayudaba a sus padres a ahorrar.

Sin embargo, en su clase, Matías se burlaba cada día de José y de su más que aprovechado uniforme. Matías era nuevo ese año en el colegio. José no sabía mucho de su vida, pero sí había oído que los padres de Matías tenían unos cargos muy importantes en sus respectivas empresas, y que, por eso, ganaban mucho dinero. Y se notaba, sobre todo en los abrigos y los zapatos que Matías llevaba al colegio. Tan nuevos, tan impolutos, tan caros.

Un día, durante el recreo, Matías empezó con sus bromas pesadas sobre el uniforme de José. Un grupito de niños le seguían el juego y se reían. José intentó no hacerles caso y siguió jugando como si nada. Pero al ver que no había reacción alguna en José, Matías puso más empeño en molestarle y comenzó a decir en voz más alta que los padres de José eran pobres y no tenían para ropa.  José se marchó a otro sitio del patio, solo, donde no pudiera oír las tonterías de Matías. En el fondo se sintió muy triste, porque sabía que era injusto tener que quedarse solo, porque otro niño se estuviera metiendo con él, que no había hecho nada malo. Y también se sintió avergonzado, porque otros niños habían oído lo que Matías había dicho en alto repetidamente. Así que decidió sentarse un rato en el bordillo, apoyó su cabeza contra la pared que tenía al lado y, como se sentía mal por lo que acababa de pasar y en ese momento no había nadie por allí, dejó que unas lagrimillas rodaran libres por su mejilla.

-No hay derecho - escuchó de pronto.

José, sorprendido, se enjugó las lágrimas con la mano y dijo:

- ¿Qué?

-Que no hay derecho. Deberían castigar a ese humano tan cruel.

José no sabía quién estaba hablando. Era un sonido lejano y agudo, como amplificado por un micrófono. Miró a su alrededor y no vio a nadie. Se puso de pie para buscar mejor y entonces oyó de nuevo:

-Ten cuidado, no me vayas a pisar.

José miró entonces al suelo y sólo vio un pequeño trozo de plástico con forma de cono al lado de una hormiga negra.

-Hola, sí, abajo, sí, ¿no me ves? estoy aquí.

José no daba crédito. No podía ser, pero parecía que, sí… todo apuntaba a que…, a que era la hormiga la que le hablaba. Pero ¿cómo era posible?

-No te asustes, que soy inofensiva. Me llamo Miga, la hormiga Miga y si quieres, puedo ser tu amiga.

-No puede ser lo que oyen mis oídos, estoy teniendo alucinaciones. Las hormigas… ¡no hablan!

- ¡Lo dirás tú! Claro que hablamos, llevamos haciéndolo toda la vida de la Tierra. Claro, cada una en su idioma, según el país, vosotros los humanos también, ¿verdad? Tenemos suerte de que los dos hablemos el mismo idioma. Si no, ahora mismo, no nos entenderíamos, jajajajaja.

- Pero ¿Cómo es que puedo oírte? Eres muy pequeña y yo estoy muy arriba.

-Ah, sí. Se me olvidaba. ¿Ves este cono de plástico que está a mi lado? Es un escuchador de insectos. ¡Una auténtica reliquia! Un tesoro diría yo. Sólo hay unos cincuenta en todo el mundo, y mira, hemos tenido la suerte de toparnos con uno hoy, los dos a la vez, aquí y ahora. ¡Qué cosas!

- ¿Escuchador de insectos? Es la primera vez que lo oigo.

- ¿De verdad? Claro, es que vosotros los humanos vais por ahí mirándolo todo por encima del hombro y no os paráis a fijaros en las pequeñas cosas. Seguro que más de uno ha pasado por encima de un escuchador de insectos y ni ha reparado en él.

-Bueno, yo me fijo bastante en todo. Me gusta observar con detenimiento, sobre todo los detalles, así aprendo mucho. Y escuchar, escucho en silencio, de ese modo me entero de muchas cosas que otros ni se percatan.

-Pues haces muy bien, gracias a eso has reparado en mí. Y ¿sabes qué? Que puedo ayudarte.

- ¿Ayudarme? ¿A qué?

-Pues a pararle los pies a es humano tan grosero…. Ese que se ríe de ti. ¡Le tengo una manía!

-Ah, te refieres a Matías. Sí, es muy pesado. Siempre está metiéndose conmigo, se cree muy gracioso, pero no tiene ninguna gracia.  ¿Y se puede saber cómo me vas a ayudar? Eres una sola y tan pequeña que casi ni te verá.

-No creas, no subestimes mi ingenio. Lo tengo todo pensado y organizado. Ese niño, Matías, es de los que se divierten orinando en las entradas de los hormigueros, o aplastando a mis hermanas las hormigas, y eso ¡no lo voy a tolerar más! Tenemos que hacer algo y entre los dos será más fácil. Ven, ven, acércate que te voy a dar más detalles. Verás…

Y entonces, José se tumbó en el suelo, puso su oreja derecha lo más cerca que pudo del escuchador de insectos y la hormiga Miga le susurró su plan al oído.

Poco a poco a José le fue cambiando la expresión del rostro. Ya no se acordaba del llanto que apenas hacía unos minutos había dejado escapar, sino que una sonrisilla se empezó a dibujar en su rostro y volvió ese brillo que siempre tenía en la mirada.

Aquel día regresó a su casa más contento que nunca. No contó a nadie lo que le había ocurrido, porque no iban a creerle, seguro que no lo entenderían y, además, prometió a Miga que guardaría el secreto. Eso sí, llevaba consigo el pequeño cono de plástico, que puso a buen recaudo.

Al día siguiente, en el colegio, Matías comenzó de nuevo con sus bromas. Esta vez, José le miró fijamente y sin perder los nervios, le dijo:

-Ándate con cuidado, no sea que, de tan ocupado que estás metiéndote conmigo, no te des cuenta y te quedes sin merienda.

- ¿Y eso? -replicó Matías- ¿Eres tan pobre que no tienes para comer y vas a quitarme el bocadillo?

-No- le dijo José- Yo tengo mi merienda, pero mis amigas, que son muy previsoras, seguro que estarán muy contentas de poder guardar todas las miguitas de tu bocadillo en su hormiguero para pasar mejor el invierno.

- ¿Eh, de qué amigas hablas? ¿Hormiguero? ¿Te has hecho amigo de las hormigas? Jajajaja.

-Tú lo has querido Matías.

Y José saco su escuchador de insectos y llamó a Miga, que acudió rauda y veloz.

-Hola Miga.

-Hola José- respondió la hormiga.

José era el único que podía escucharla, claro, los demás no tenían escuchador.

-Miga, ha llegado la hora de que Matías aprenda la lección.

- ¡Qué bien! Estaba deseándolo-dijo Miga.

Y llamó de un silbido a sus compañeras de hormiguero.

Matías miraba atónito cómo José hablaba con una hormiga. Y del mismo modo vio cómo del hormiguero salía un largo reguero de hormigas a gran velocidad, eran muchísimas y parecían tener muy claro hacia dónde iban.

Matías no se atrevía ni a moverse. De pronto, empezó a notar un leve cosquilleo por sus piernas. Miró y se dio cuenta de que las hormigas se le estaban subiendo. Entonces empezó a dar patadas y a gritar desesperado.

Las hormigas siguieron su escalada hasta que llegaron a la mano derecha de Matías, con la que sujetaba su bocadillo. Y antes de que pudiera hacer nada por evitarlo, entre todas, fueron quitando miguitas del bocadillo y llevándoselas raudas y veloces dentro de su hormiguero.

Matías no paraba de moverse, histérico, gritando:

- ¡Quitádmelas, por favor, quitádmelas! ¡¡¡Me están picando!!!

Pero se equivocaba, las hormigas solo querían su bocadillo. En apenas un par de minutos, las hormigas habían cumplido su misión: Matías ya no tenía nada de merienda en su mano y todas estaban de vuelta en su hormiguero.

Bueno, todas menos Miga, que esperó pacientemente para decirle a Matías:

-Espero que hayas aprendido la lección. No está bien reírse de los demás.

José hizo de traductor, porque era el único que podía escucharla y entender lo que decía.  

-Gracias Miga -le dijo José- Me has demostrado ser una buena amiga.

-No hay de qué, cuando me necesites, ya sabes dónde estoy.

Y Miga volvió a su casa.

Matías no se atrevió a decir nada. Aquél fue el último día que hizo bromas a José. Tampoco volvió a molestar a ninguna hormiga, nunca más en toda su vida. Es más, cuando iba caminando por la calle o por el campo, se fijaba mucho en el suelo para evitar pisar a ninguna, lo que hacía que a veces, fuera dando unos ridículos saltitos y la gente, al verle, pensaba que no estaba muy bien de la cabeza.

José guardó como oro en paño el escuchador de insectos, que utilizó en muchas otras ocasiones. Gracias a él tuvo la oportunidad de hablar con moscas, con abejas, con mosquitos, con mariposas, con mariquitas, y, ¿sabéis qué? Que cuando creció y se hizo adulto se convirtió en entomólogo, que es como se denomina a la persona que estudia los insectos.  Escribió los mejores libros sobre entomología, como por ejemplo “Vida de una hormiga” o “Así me siento: testimonio de una abeja reina” o “Cómo salir del capullo. Descripción de la metamorfosis desde el punto de vista de la mariposa” y muchos otros libros que causaron sensación en entre los científicos y le sirvieron para cosechar numerosos éxitos. Todo gracias a su fabuloso escuchador de insectos.

 

2.- Texto poético:

En este caso he redactado el texto pensando en lectores de 8 años (3º de primaria), por lo que el vocabulario está formado por palabras que les resultan cotidianas y familiares a los niños de esta edad. Las frases son cortas y sencillas. He buscado jugar con las palabras para hacer el texto atractivo para los niños de esta edad y despertar en ellos el placer de la lectura. Es un poema muy sencillo en el que utilizo algunas figuras literarias como el símil, las personificaciones, la hipérbole, la metáfora, con el fin de que estimular la imaginación de los lectores y hacer el texto atractivo para ellos. El tema es los abrazos, que está relacionado con la percepción sensorial, el contacto físico y la expresión afectiva, las emociones, la familia, aspectos todos ellos presentes en el contexto diario de los niños de ocho años. A esta edad llama la atención cómo, en el aula y de manera espontánea, se acercan a los profesores para manifestarles su cariño con un abrazo.

 

ABRAZOS DE DAR Y TOMAR

Mi abuelo da abrazos de oso,

grandes, calentitos y peludos.

Cuando mi abuelo me abraza,

me siento invencible, seguro.

Mi mamá da abrazos de chocolate:

son ricos, deliciosos,                                        

te endulzan el día,

y huelen tan bien, que dan hambre.

Mi hermanito da abrazos de algodón;

a veces se cuelga del cuello,

como un precioso collar

hecho de cuentas de ternura,

delicadeza y bondad.

Mi papá da abrazos de astronauta.

Por las noches, en su regazo,

me duermo escuchando, en sus brazos,

cuentos sobre otras galaxias.

Los abrazos de mi abuela

son abrazos de caracola:

puedo sentir la brisa, el olor a sal

y el sonido de las olas.

Todos los abrazos me gustan,

cada uno en su momento,

pero lo que más, es darlos

fuertes, grandes y con besos.

 

3.- Teatro:

Este texto lo he escrito pensando en alumnos de 1 º de primaria, de 6 años.

He buscado la identificación de los lectores con el personaje protagonista a través de la coincidencia en edad y de la experiencia de la pérdida del primer diente de leche con la ilusión que conlleva la visita nocturna del ratoncito Pérez. Esto hace que los lectores se identifiquen con la historia y que a la vez se trasladen al mundo de la fantasía, en el que todo es posible, lo que despierta su curiosidad, estimula su imaginación y ensancha su mente. Gracias a ello pueden ir más allá de su rutina cotidiana.

Como se trata de lectores de 6 años, el lenguaje utilizado es muy sencillo, casi coloquial. Al tratarse de un texto pensado para la representación teatral, predominan los diálogos sobre las narraciones, aunque hay alguna, así como alguna descripción del escenario. El tono utilizado es cercano, familiar, emotivo y con algún toque de humor muy simple, pensado para el público de 1º de primaria.

La acción es también fácil de seguir, todo transcurre en un único lugar, en un corto periodo de tiempo y de manera lineal, sin que acontezcan hechos que puedan dificultar la comprensión de lo que los niños están leyendo.

La extensión del texto es breve pensando en la edad de los lectores de 1º de primaria. En cuanto al formato, he dejado más espaciado entre los párrafos narrativos, para diferenciarlos claramente de los diálogos de los personajes y que visualmente sea más ligero el texto.

 

UNA NOCHE MOVIDITA

Sube el telón y vemos una habitación infantil. Hay una puerta en el lado derecho lado, una ventana de frente al fondo, una cama en el lado izquierdo y unos muñecos dispersos por el suelo: una muñeca de trapo, un loro de peluche y un duendecillo de juguete. Debajo de la ventana, hay una pequeña lamparita infantil de acompañamiento encendida, conectada al enchufe de la pared, un poco por encima del rodapié. También hay una lámpara en el techo y una mesilla de noche junto a la cama.

María tiene 6 años y hoy se le ha caído su primer diente de leche. Después de la cena, María entra en su habitación, con el pijama puesto y con una gran sonrisa en su cara. Enciende la luz del techo. Coge un osito de peluche y se acerca a la cama.

 

María: Ven conmigo osito, vamos a la cama “dápido”, que así viene antes el “datón”.

 

A María todavía no le sale la erre fuerte. Muy emocionada, coge a su osito de peluche y se acuesta. Enseguida entra su mamá y se acerca a darle el beso de buenas noches.

 

Mamá: María, ¿te has acordado de poner el diente debajo de la almohada?

María: Uy, no, es “veddad”, se me había olvidado. Está en la mesilla, mamá.

Mamá: Ah, sí, ya lo veo. Bueno, pues lo ponemos ahora aquí debajo y a dormir, a ver qué regalito te trae el ratón.

 

Su mamá coloca el diente bajo la almohada.

 

María: Sí, a “dodmid”.

 

María cierra los dos ojos, muy fuerte, y su mamá le canta una nana.

 

Mamá: Duérmete, duérmete, duérmete niña linda, duérmete, duérmete, que el ratón ya va a llegar…

 

María se queda plácidamente dormida. Su madre apaga la luz, sale de la habitación y cierra la puerta. Solo queda un poco de claridad procedente de la tenue lucecita de compañía, por si María se despierta para ir al baño en mitad de la noche. Entonces, los muñecos cobran vida.

 

Muñeca de trapo: Bueno, ya se ha dormido chicos, ya podemos hablar y movernos, pero sin hacer ruido, ya sabéis, no sea que nos descubran.

Duendecillo de juguete: Uf, ¡por fin! Ya necesitaba estirarme un poco.

Loro de peluche: Estirarme un poco, estirarme un poco.

Muñeca de trapo: Loro, deja de repetir las cosas, que no eres un loro de verdad.

Loro: Vaaale, llevas razón. Bueno, ¿qué? ¿Jugamos a algo? 

Duendecillo de juguete: ¡Sí! ¿Qué tal al escondite inglés?

Muñeca de trapo: Venga, vale, tú la ligas duendecillo.

Duendecillo de juguete: Siempre la ligo yo, qué rollo.

 

El duendecillo se va hasta la pared del fondo y se coloca apoyando la cabeza en ella, de espaldas a los otros dos muñecos, mientras dice en voz alta:

 

Duendecillo de juguete: Una, dos y tres, al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies.

 

El duendecillo se da rápidamente la vuelta y mira a sus amigos, que se han quedado en posturas muy graciosas al intentar llegar a la pared sin que el duendecillo los vea moverse.

Se acerca a ellos, y les observa de cerca, muy de cerca… pero ni siquiera pestañean, así que vuelve a la pared y repite:

 

Duendecillo de juguete: Una, dos y tres, al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies.

 

La muñeca y el loro dan otros pasitos mientras el duendecillo cuenta. De pronto éste se gira y pilla al loro.

 

Duendecillo de juguete: Loro, atrás, acabo de verte moviéndote.

Loro: Vaya, qué mala suerte.

 

Y el loro, vuelve a la posición de salida. De pronto, se oye un ruidito al otro lado del rodapié, como de roce en la madera. Los tres muñecos miran hacia el lugar de donde proviene el ruidito. En medio de la oscuridad, bajo la suave luz de la pequeña lamparita de acompañamiento nocturna, surgen del rodapié unos pequeños dientecillos blancos, seguidos de unos largos bigotillos y detrás de todo aquello, un pequeño ratoncito muy simpático.

 

Ratón: Oh, ¡cuánta gente! Buenas noches. ¿Cómo estáis?

Loro: ¿Quién eres tú? Y ¿de dónde sales?

Ratón: Soy el ratoncito Pérez, supongo que habréis oído hablar de mí.

Duendecillo: Ah, sí, acaban de hablar de ti, es verdad. Dijeron que esta noche venías. No te esperábamos tan pronto. 

Ratón: Suelo llegar tan pronto como los niños se quedan dormidos, es la mejor manera de que no me descubran. Por cierto, espero que me guardéis el secreto.

Muñeca de trapo: Descuida, no solemos hablar con nadie de la casa, sólo hablamos entre nosotros.

Loro: Sí, solo hablamos entre nosotros. Bueno, y ahora contigo, claro. Te guardaremos el secreto, tranquilo.  

Ratón: Genial, muchas gracias. Por cierto, ¿podríais ayudarme? Es que tengo que subir hasta la cama y meterme debajo de la almohada, sacar el diente, guardarlo en mi bolsa y dejar una moneda a cambio. Normalmente lo hago todo yo solo, pero ya que estáis aquí….

Duendecillo: Sí, claro, te ayudamos. ¿Qué tenemos que hacer?

 

De pronto se oyen pasos acercándose y a la madre de María hablar.

 

Muñeca: Shhhh, shhhh, silencio, quedaos inmóviles que viene.

 

Los muñecos y el ratón se callan y se quedan quietos para que no les descubran.  Se abre la puerta de la habitación y se ilumina el cuarto con la luz que llega del pasillo. La madre de María asoma la cabeza por la puerta mientras habla por su teléfono móvil.

 

Mamá: Sí papá, estamos todos bien. Con mucho trabajo, ya sabes. María ya está dormida. Mañana le espera un día intenso. Esta noche viene el ratón Pérez por primera vez. Mañana te llama y te cuenta lo que le ha traído.

 

La madre de María cierra la puerta y se aleja por el pasillo. Se oyen sus pisadas y su voz, cada vez más lejanas.

 

Ratón: Ya está, ya se ha ido. Venga, poneos aquí, a los pies de la cama. Como el duendecillo es el más pequeño, se colocará abajo y me subiré en sus manos. Entonces me aúpas a los hombros del loro, y una vez allí, tú, muñeca, que eres la más alta, me ayudas a subir a la cama. ¿Entendido?

Muñeca, duendecillo y Loro, a la vez: ¡Entendido!

 

Los muñecos se colocan como les dice Pérez y éste trepa hasta llegar a la almohada.

 

Pérez: Ya está, conseguido, gracias, chicos. Esperad, que cojo el diente, uf cómo pesa… dejo la moneda y me bajo igual que he subido.

 

Una vez abajo el ratón, los tres muñecos se estiran.

 

Muñeca: ¿Y ahora qué?

Ratón Pérez: Por mi parte, ya está. Me tengo que ir a otras casas, hay muchos dientes por recoger aún esta noche. Hasta luego y ¡gracias!

 

El ratón sale por el agujerito por el que había entrado.

 

Duendecillo: Y ahora, nosotros, ¿qué hacemos?

Muñeca: Uf, yo estoy agotada. No estoy acostumbrada a tantos sobresaltos.

Loro: Ni a tanto ejercicio, jajaja.

Duendecillo: Bueno, pues, a dormir entonces.

 

Los tres muñecos se ponen a dormir. En seguida, por la ventana comienza a salir el sol que va alumbrando poco a poco la habitación. María se despierta.

 

María: Ummmmm, ya es de día.

 

María bosteza, se incorpora y estira los brazos hacia arriba.

 

María: ¡Anda! ¡El “datóncito Pédez”!

 

María levanta la almohada y descubre su monedita.

 

María: ¡Mamá, mamá! Ha venido el “datoncito”, ha venido el “datoncito”.

 

Salta de la cama y sale corriendo de la habitación. La muñeca de trapo abre los ojos, el duendecillo y el loro, también. Los tres se miran con complicidad, sonríen y vuelven a dormirse. Ha sido una noche más movida de lo habitual. Ahora les toca descansar de día.

Se baja el telón. 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

Lectura Literaria y Animación Lectora

 Este artículo recoge una propuesta de animación a la lectura para alumnos de primaria.

El objetivo es invitar a los niños, de una manera lúdica y atractiva, a la lectura de obras literarias, con el mero propósito de que disfruten de la obra y comprueben que el hecho de leer una obra literaria puede ser una buena forma de divertirse, disfrutar con el lenguaje, descubrir lugares, momentos y personajes, vivir aventuras, aprender cosas nuevas, emocionarse y conocerse mejor a ellos mismos.

Se busca que se aficionen a la lectura de obras literarias, no porque se trate de una obligación escolar, sino porque realmente se lo pasen bien y les apetezca.

También buscamos mostrar de manera práctica a los niños cómo debe leerse e interpretarse un texto literario.

Para ello, he elegido el libro “El Lazarillo contado a los niños” de Rosa Navarro Durán, para el curso de 4º de Primaria (8-9 años). 




Se trata de una adaptación de la novela picaresca “El Lazarillo de Tormes”, obra anónima de mediados del siglo XVI, que narra la vida y desventuras de Lázaro, desde que nace hasta su vida de adulto. La adaptación está dividida en un prólogo y 22 capítulos. Es muy interesante porque mantiene tanto el lenguaje culto como el habla popular del texto original, lógicamente, con las debidas adaptaciones y resúmenes para el lector infantil.  Incluye ilustraciones a color atractivas para los niños que ayudan a imaginar el relato.

I)                Ficha bibliográfica:

Título: “El Lazarillo contado a los niños”.

Autor: Rosa Navarro Durán.

Ilustrador: Francesc Rovira.

Editorial: Edebé.

Fecha 1º Edición: Marzo 2008.

Curso en el que me baso para realizar estas actividades de animación a la lectura: 4º EP.

II)               Síntesis:

“El Lazarillo contado a los niños” es una adaptación escolar de la obra “La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, escrita en 1554, por un autor anónimo.

Narra, en primera persona, la vida de Lázaro González Pérez, desde que era un niño, hasta que se convierte en un hombre adulto casado.

A lo largo de la historia, Lázaro nos va contando quiénes fueron sus padres, cómo fue su nacimiento en el río Tormes (de ahí su nombre), cómo fue la muerte de su padre, su niñez (durante la cual tuvo un hermano negro), cómo su madre lo mandó a servir de lazarillo a un ciego, cómo éste lo mataba de hambre, por lo que Lázaro tuvo que ingeniárselas para, engañando a su amo, poder comer y beber algo, y cómo el ciego, cada vez que se daba cuenta del engaño, lo molía a palos.

Narra también cómo, después de servir al ciego, tuvo otros amos: un clérigo avaro que igual que el ciego, no le daba de comer; un escudero vanidoso y pobre con quien Lázaro compartía la comida que le daban los vecinos pidiendo limosna; un buldero que vendía bulas falsas y estafaba a los creyentes; un capellán; un alguacil.

Las penurias y el hambre que pasó con cada uno de estos amos a los que sirvió, obligaron a Lázaro a aprender a sobrevivir buscándose la vida, unas veces pidiendo limosna, otras robando a sus amos, procurando que no lo descubrieran. Todo ello lo convirtió en un pícaro.

Finalmente, Lázaro se pudo hacer pregonero en Toledo y se casó con la criada del arcipreste de San Salvador, que les ayudaba dándoles cosas como trigo, calzas viejas, cordero, pan, y del que se decía que mantenía una relación con la mujer de Lázaro. Sin embargo, Lázaro nunca hizo caso de tales habladurías con tal de poder vivir en paz en su casa.    

Detrás de todas estas andanzas narradas en el libro, lo que subyace en realidad es una crítica a la sociedad castellana de mediados del s. XVI, en la que la corrupción, la pobreza, las apariencias, la falta de escrúpulos, la promiscuidad, el abandono, la injusticia, salpicaban a los diferentes estamentos sociales, clero incluido.  Se cree que esta crítica social y eclesial es lo que determinó que la obra se publicase de manera anónima.

El Lazarillo de Tormes es considerada “precursora de la novela picaresca y primera novela moderna y embrión del Quijote”, (Wikipedia, s.f.) pues, a diferencia de las novelas de la época, que presentaban a los protagonistas como héroes, tanto el Lazarillo con D. Quijote son personajes llenos de humanidad, con todas sus precariedades, unos auténticos antihéroes.

III)             Temas tratados en el libro:

En el libro se tratan temas de carácter social de la época, que bien podrían trasladarse a nuestra sociedad actual, como por ejemplo los siguientes:

-La pobreza, las desigualdades sociales en un contexto social hostil, y cómo éstas pueden condicionar el crecimiento y la formación de un niño. Este es un asunto que todavía hoy sigue vigente, especialmente en la situación de crisis sanitaria y económica que estamos viviendo, en la que hay familias cuyos hijos no cuentan con dispositivos para acceder a la enseñanza on line, familias que comen gracias a los comedores escolares o a las llamadas “colas del hambre”.

-Las falsas apariencias, actualmente muy presentes por ejemplo en las redes sociales y en los medios de comunicación. Lo que en ellos se muestra no refleja la realidad y puede generar en los niños de primaria falsas expectativas que se pueden traducir en frustración y desmotivación. Los alumnos pueden reflexionar sobre qué es mejor ¿actuar como el escudero vanidoso de Lázaro y salir a presumir cada día de cosas que no se tienen, aunque se pase hambre, o hacer como Lázaro y buscar el modo de no pasar hambre pidiendo ayuda a los demás de manera honesta?

-En la historia del Lazarillo se narran situaciones en las que sus diferentes amos actúan con una evidente falta de sensibilidad ante las necesidades del niño. No le dan de comer, no le abrigan, le pegan, se burlan de él, no tienen en cuenta sus necesidades, físicas ni psicológicas, ni les preocupa su cuidado.  Lamentablemente el maltrato infantil aún existe. Y es un tema del que los niños deben estar informados, sobre todo para darles recursos en caso de que necesiten denunciarlo y pedir ayuda.

-Otros temas tratados en el libro tienen que ver con valores negativos como la avaricia, la mentira, la venganza.

-También se retrata en el libro la vida de un niño en el siglo XVI, tan distinta a la de los niños de ahora: sin posibilidad de ir a la escuela a aprender, con muy corta edad tenían que buscar a quien servir para poder comer, aguantando muchas penurias. Los niños aprendían supervivencia a base de golpes, de pasar hambre, de necesidad. Estaban solos. Lázaro llega a adulto sin saber escribir, necesita que un “escribiente” tome nota de su relato.

Hoy día existen unos derechos del niño, la enseñanza es obligatoria en muchos países y el trabajo infantil no es legal, si bien en algunos países menos desarrollados es una realidad que nos recuerda mucho la historia de Lázaro. A pesar de que la explotación infantil sigue existiendo, poco a poco hay cada vez una mayor concienciación sobre la infancia y los derechos del niño. En países como el nuestro, las Administraciones cuentan con protocolos de detección de maltrato infantil, hay servicios a disposición de los menores para denunciar su situación y pedir ayuda, si bien todavía es un tema en el que hay mucho por hacer.

“La tradición picaresca iniciada a mediados del siglo XVI, con La vida de Lazarillo de Tormes, y llevada a su pleno desarrollo con el Guzmán de Alfarache y La vida del Buscón, a principios del siglo XVII, contribuye decisivamente a la formación de la novela realista moderna. Su presencia nos ayuda a explorar aspectos significativos de la sociedad en que vivimos y sondear con mayor profundidad la índole del hombre y su destino”. (Correa, 1977)

IV)             Adecuación del libro a la edad de los receptores:

Cuando Lázaro comienza su relato, narra en primera persona su nacimiento en el molino del río Tormes e inmediatamente pasa a contar la muerte de su padre cuando él tenía 8 años de edad, igual que los lectores de 4º de primaria. Esta coincidencia facilitará que los niños se identifiquen con el personaje infantil al comienzo de la historia. Además, el protagonista, a diferencia de las obras de la época que presentaban al héroe, es el antihéroe, una persona normal y corriente a la que le ocurre de todo, cosas buenas y otras no tanto, pasa calamidades y tiene que sufrir para poder salir adelante, pero lo hace de una manera inteligente y constructiva. Esto lo convierte en alguien a quien querer y de algún modo, admirar, por su astucia, a pesar de que muchas veces robe o engañe para poder sobrevivir en circunstancias adversas.  Se presenta el pícaro como un personaje simpático, también para los niños de esta edad.

La adaptación de la novela está realizada pensando en los niños a partir de 8 años. Se divide en 22 capítulos breves. Son 165 páginas que se leen sin dificultad, gracias al tamaño de letra, la tipografía, el diseño de las páginas y las abundantes ilustraciones a color en las que se puede ver a los distintos personajes de la historia, que hacen que la lectura sea atractiva, apetecible, ligera.

El libro está escrito en forma de carta autobiográfica, lo que le da más verosimilitud, y presenta una estructura lineal, siguiendo el esquema de planteamiento, nudo y desenlace.

En el planteamiento, se presenta el protagonista y sus circunstancias familiares, su nacimiento, sus padres, la muerte del padre, la relación de su madre con otro hombre con quien tiene un hijo, y el abandono de Lázaro por su madre que lo entrega al ciego para que lo sirva.

“Los héroes de la picaresca descubren de repente la presencia de una realidad brutal, a través de una experiencia aleccionadora que les hace perder su inocencia de niños y que actúa a modo de rito bautismal de iniciación que los introduce a la malicia del mundo. Cuando el ciego golpea la cabeza de Lázaro contra una piedra que semeja un toro, haciéndole creer que al acercar su oído a ella se oye un gran ruido, le advierte socarronamente: "Necio, aprende: que el mozo de ciego un punto ha de saber más que el diablo"”. (Correa, 1977)

En el nudo, Lázaro narra sus vivencias y aprendizajes con los distintos amos a los que sirve, hasta que por fin consigue trabajar como pregonero.

“El héroe de la picaresca pronto se da cuenta, por consiguiente, de que está frente a un mundo hostil que se halla dominado por el engaño y las burlas despiadadas. En lo sucesivo, su trayectoria se hallará marcada por el signo de la disimulación y del fraude. Tal será su respuesta a las lecciones de iniciación en la realidad desnuda y a la conciencia de su ascendencia familiar indigna. Su vida bordeará siempre el mundo de la delincuencia. Lázaro aprende con el ciego y luego con el buldero el mecanismo de la estafa y del engaño.” (Correa, 1977)

En el desenlace, una vez superadas las dificultades iniciales, Lázaro consigue una estabilidad al tener un trabajo, ropa, casa y finalmente casarse.  

“Al final lleva a cabo su matrimonio deshonroso, el cual es en sí mismo un engaño, a cambio de la seguridad económica.” (Correa, 1977)

Los temas que se tratan en el libro, tienen mucho que ver con la infancia y sus derechos (como el derecho a una vida digna, a la salud, a la protección, a la educación, al ocio, a no ser separados de su familia) temas que interesan a los niños de 4º de primaria y que además, les conviene conocer. También son temas que tienen que ver con los valores morales, la responsabilidad y el respeto de los amos de Lázaro hacia éste. A la edad de 8 y 9 años, la moralidad, la responsabilidad y el respeto se encuentran en fase de transición en el niño, según Piaget, de un enfoque más egocéntrico y unilateral, a otro de cooperación y respeto mutuo. Sería la edad en que los niños empiezan a diferenciar lo que está bien y lo que está mal, no en función de sus intereses individuales, sino de las reglas establecidas en la sociedad. De este modo, al leer la novela, podrán identificar claramente que las conductas del ciego y demás señores a los que sirve Lázaro son, además de un abuso hacia un niño pequeño, socialmente reprobables.







Por otra parte, los temas se tratan desde un enfoque no dramático ni triste, sino más bien irónico, a veces cómico y capaz de arrancar al lector alguna sonrisa. Este tono divertido, pícaro, sorprendente, hará que a los niños de 4º de primaria les divierta leer la novela.  

“Los héroes de la picaresca tienen conciencia de que en sus vidas se cumple una reversión de los valores tradicionales consagrados, y utilizan las fórmulas de la parodia lingüística y literaria para describir numerosas situaciones en que se encuentran.” (Correa, 1977)

Con las situaciones narradas por el protagonista, un niño de su edad, descritas de manera tan realista, los niños encontrarán en Lázaro el ejemplo de lo que no deben hacer si no quieren terminar como él.

“La novela picaresca resulta ser, así, una novela de búsqueda, de educación, si bien su signo es de sentido paródico, puesto que no registra el crecimiento espiritual del héroe, sino por el contrario su sistemática degradación, en el proceso de alcanzar la edad adulta”. (Correa, 1977)

Por todo ello, creo que esta adaptación del Lazarillo puede ser una lectura adecuada para los alumnos de 4º de primaria.

I)                Actividades de animación a la lectura:

       I.          Antes de la lectura:

Objetivos:

-Despertar en los alumnos de 4º de primaria la curiosidad sobre el personaje del Lazarillo y motivarles para querer saber más acerca del argumento de la novela.

- Desarrollar la imaginación y la creatividad.

-Ubicar a los alumnos en el contexto geográfico y temporal en que se desarrolla la historia.

- Acostumbrar a los alumnos a que acudan a la biblioteca como lugar fuente de aprendizaje.

Para trabajar en la consecución de estos objetivos, se proponen las siguientes actividades previas a la lectura:

1)     Imaginar la historia a partir del título: el profesor anunciará a los alumnos que van a leer un libro titulado “El Lazarillo contado a los niños”, y, les enseñará la portada. Les pedirá que digan en voz alta de qué se imaginan que puede tratar la novela según lo que ven y el título.

2)     Entrevista al Lazarillo: el profesor les dirá que tienen la suerte de poder escuchar una entrevista que se realizó en su día al protagonista del libro, al Lazarillo de Tormes. Y les leerá en voz alta la siguiente entrevista:

 

Entrevistador: Buenos días Lázaro

Lázaro: Buenos días.

E: ¿Dónde nació?

L: En Salamanca, en el río Tormes, de ahí mi nombre: el Lazarillo de Tormes me llaman.  Mi padre trabajaba en un molino y mi madre se puso de parto allí mismo, así que nací en el mismo río.

E: ¿Vivió mucho tiempo con sus padres allí en Salamanca?

L: No demasiado, porque mi padre murió cuando yo tenía solo 8 años.

E: ¿Y su madre qué hizo?

L: Me dio un hermanito de otro señor que venía por casa y nos ayudaba, pero enseguida mi madre se tuvo que poner a trabajar en un mesón para mantenernos a mi hermanito y a mí, y yo tuve que irme para siempre para trabajar.

E: ¿Cómo fue eso?

L: Me marché a ganarme la vida sirviendo a un hombre ciego que, aunque ciego, veía muchas más cosas que usted y que yo juntos. Con él viajé hasta Toledo, donde vivo ahora.

E: Pero usted era un niño pequeño…

L: Sí señor, así es.

E: ¿Y cómo viajaron, en coche, en tren, …?

L: Cómo, ¿qué dice, de qué habla? No le entiendo. En el año 1554 se va andando a los sitios. Poco a poco. Tardamos mucho en llegar y vivimos muchas cosas en el camino, aprendí mucho, pero eso es muy largo de contar aquí ahora.

E: Comprendo, y ahora, ¿sigue trabajando para el hombre ciego?

L: Qué va, eso lo dejé hace años. He trabajado para distintos amos y con todos he aprendido muchas cosas, no todas buenas, pero gracias a ello ahora trabajo como pregonero en Toledo y tengo una casa.

E: Ah, entonces le ha ido muy bien.

L: Lo mío me ha costado, si yo le contara….

E: Cuente, cuente….

L: No, mejor lea, lea… en el libro está todo contado y bien contado. Ya lo mandé escribir una vez, no voy a repetirlo todo de nuevo, ¿no le parece? Sería cansino…

E: Lleva usted razón señor Lazarillo de Tormes. Habrá que leer su libro para enterarnos de lo que aprendió sirviendo a sus amos.

L: Se van a divertir, créame. Ah, y me encantará que cuando lo hayan leído me escriban una carta diciéndome si les ha gustado o no y por qué.

E: Muchas gracias por la entrevista, Lazarillo.

L: A usted y a sus lectores por leer mi historia y mantenerla viva, a pesar de los años que han pasado desde que la escribí. Gracias. Y recuerden, espero sus cartas.


Tras leer la entrevista, el profesor invitará a los alumnos a que hagan más preguntas sobre el Lazarillo, que él irá respondiendo, para que los alumnos se familiaricen con el personaje.  

 3) Imaginar la historia a partir de los elementos externos del libro: el profesor pasará a las mesas un ejemplar del libro para que puedan verlo de cerca y tocarlo: la portada, la contraportada, ojear el interior. Podrán hacer preguntas al profesor sobre la historia, y éste responderá con un sí o un no.

4) Fragmento: el profesor leerá en voz alta un fragmento del libro: el prólogo y el primer capítulo, pero sin leer el final del mismo. A continuación, les pedirá que digan en voz alta cómo creen que continúa la historia, a ver si aciertan.

5) Contexto geográfico de la historia: tras leer este fragmento e intercambiar con los alumnos primeras impresiones, el profesor mostrará en un mapa en la pizarra digital el viaje descrito por Lázaro en el libro:  desde Tejares (provincia de Salamanca), a orillas del río Tormes hasta la ciudad de Toledo, pasando por Salamanca, Almorox, Escalona, Torrijos, Maqueda hasta finalmente llegar a Toledo, donde se queda definitivamente.

6) Contexto histórico de la historia: asimismo, explicará brevemente el contexto histórico en que transcurre la acción: primera mitad el siglo XVI (reinaba en España la familia de los Austrias, Felipe III y más tarde Felipe IV y Carlos II; auge del imperio español y esplendor literario del Siglo de Oro). En esa época la sociedad española estaba dividida en tres estamentos: la nobleza, que tenía la mayor parte de las riquezas que provenían del nuevo mundo; la Iglesia, que controlaba la conducta y las costumbres de los españoles; y el pueblo, quien debía soportar la pobreza, la miseria y el hambre (es el estamento al que pertenece Lázaro). La última etapa estuvo marcada por las guerras de la religión en las que participó España, fue una época de contrastes entre la buena situación del clero y la nobleza y del pésimo estado en el que vivía el pueblo.

7) Biblioteca: el profesor encargará a los alumnos acudir a la biblioteca del colegio para ir leyendo las páginas que les vaya indicando cada día o bien para pedir prestado el libro e ir leyéndolo en casa.

      II.          Durante la lectura:

Objetivos:

- Fomentar el gusto e interés y el hábito por la lectura y los libros clásicos.

- Desarrollar la imaginación y la creatividad.                

-Trabajar la lectura individual en silencio y en voz alta.

-Trabajar la comprensión lectora.

-Realizar valoraciones y sacar conclusiones.

 

Para trabajar estos objetivos se proponen las siguientes actividades de animación durante la lectura:

1) El profesor irá marcando qué capítulo deberán leer los alumnos cada día, de manera individual, en casa después del colegio o en la biblioteca del centro durante los recreos, dejando tiempo suficiente (un par de días) antes de trabajar cada lectura en clase.

2) Durante la lectura individual y en silencio, los niños podrán ir anotando aquellas palabras que no conozcan o las partes del capítulo que no entiendan, para buscarlas en el diccionario y comentar con otros compañeros o con el profesor en el colegio las dudas.

3) Carta para el Lazarillo: también anotarán lo que más les gusta y lo que no les gusta de la lectura, ya que cuando la terminen, tendrán que escribir la carta solicitada por el Lazarillo a sus lectores, contándole qué ha sido lo que más les ha gustado.  

4) De manera voluntaria, podrán grabar un audio leyendo por segunda vez en voz alta el capítulo, para después escucharlo mientras leen en silencio de nuevo el mismo.

5) Tras la lectura, deberán pensar si han entendido lo que han leído y cómo se lo contarían a alguien de su familia o amigos.

    III.          Después de la lectura:

Objetivos:

- Ejercitar el pensamiento y la reflexión.

- Interpretar el texto.

-Relacionar acciones, personajes, causas, consecuencias.

-Realizar valoraciones y sacar conclusiones.

- Trabajar la memoria y la capacidad de síntesis.

 

Para alcanzar estos objetivos proponemos las siguientes actividades de animación para después de la lectura:

1) El profesor irá marcando qué capítulo deberán leer los alumnos cada día, de manera individual, en casa después del colegio y bien en la biblioteca del centro durante los recreos, dejando tiempo suficiente (un par de días) antes de trabajar cada lectura en clase.

2) En clase, se comentarán en voz alta aspectos del texto leído previamente de manera individual por los alumnos:

 

- ¿Qué personajes han aparecido en el capítulo?

- ¿Qué le ocurre a Lázaro?

- ¿Qué problemas tiene?

- ¿Cómo los resuelve?

- ¿Por qué lo hace así Lázaro y no de otra manera?

- ¿Qué habrían hecho ellos en su lugar?

- ¿Hoy en día podría darse algún caso parecido a lo que ve Lázaro en su amo (engaño, apariencia, maltrato, …)?

- ¿Qué les parece?

- ¿Cómo lo resolverían ellos?

- ¿Qué creen que va a suceder en el próximo capítulo?


3) Síntesis: el profesor pedirá a los alumnos que, entre todos, resuman en una sola frase lo que le ocurre al Lazarillo en el capítulo leído y comentado, y lo irá escribiendo en la pizarra con la aportación de los alumnos.

4) Carta al Lazarillo con las valoraciones de cada alumno: al finalizar la lectura de todo el libro, los alumnos escribirán al Lazarillo una carta diciéndole lo que más les ha gustado y lo que no del libro. Podrán leerla en voz alta en clase e intercambiar impresiones con sus compañeros.

 

Bibliografía

Aparicio, L. (s.f.). UNICEF. Recuperado el 30 de Noviembre de 2020, de https://www.unicef.es/blog/los-derechos-de-los-ninos-en-imagenes

Correa, G. (1977). EL HÉROE DE LA PICARESCA Y SU INFLUENCIA EN LA NOVELA MODERNA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA. THESAURUS, XXXII(1), 75-94.

Fuentes I., R., Gamboa G., J., Morales S. , K., Retamal C. , N., & San Martín R. , V. (Julio-diciembre de 2012). JEAN PIAGET, APORTES A LA EDUCACIÓN DEL DESARROLLO DEL JUICIO MORAL PARA EL SIGLO XXI. (F. d. Maule, Ed.) Convergencia Educativa(1), pp. 55-69. Recuperado el 30 de Noviembre de 2020, de http://revistace.ucm.cl/article/view/262/246

García, J., & Carrera , A. (s.f.). Slideshare. Obtenido de https://es.slideshare.net/anetxxuuu/el-lazarillo-de-tormes-63056693

Oyendo libros. (s.f.). Recuperado el 28 de Noviembre de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=mYUNhbRqfoM

Torres, V. (3 de Marzo de 2010). "El Lazarillo contado a los niños" por Rosa Navarro Durán. Periodista Digital. Recuperado el 28 de Noviembre de 2020, de https://www.periodistadigital.com/cultura/libros/20100303/lazarillo-contado-ninos-ro-noticia-689403021032/

Wikipedia. (s.f.). Recuperado el 1 de Diciembre de 2020, de https://es.wikipedia.org/wiki/La_vida_de_Lazarillo_de_Tormes

 

 

 


viernes, 20 de noviembre de 2020

Literatura española y educación literaria

I)                Planteamiento:

Este artículo recoge una propuesta de actividades para la realización de un monográfico semanal en el aula de primaria, sobre un texto o un autor de la literatura clásica española previamente seleccionado por el profesor, según unos criterios de adecuación para un curso en concreto.

He escogido al autor Juan Ramón Jiménez y su obra “Platero y yo” para llevar a cabo el monográfico en 5º de Primaria.



II)               Explicación sobre la adecuación de la obra “Platero y yo”:

“Juan Ramón Jiménez (1881-1958) es un autor esencial para la poesía en lengua española y para la poesía contemporánea occidental. Sus propuestas éticas y estéticas marcan una línea divisoria entre el Romanticismo de Espronceda y Bécquer, bajo cuya influencia escribe sus primeros versos, y el Modernismo y las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX. Tras la muerte de Rubén Darío, le corresponde el liderazgo entre los más jóvenes poetas de su tiempo, los cuales escriben bajo sus principios, deslumbrados por el rico caudal de sus luminosas imágenes y por la profundidad conceptual y simbólica de sus versos. El exilio en América durante las décadas de los cuarenta y cincuenta enriquece su poesía la cual adquiere una dimensión cósmica y mística sin precedentes en la tradición española. El magisterio de Juan Ramón en la poesía española del siglo XX es indiscutible y continúa influyendo en los poetas de las generaciones más jóvenes.” (Juan Ramón Jiménez, s.f.)

Juan Ramón Jiménez es uno de los mayores exponentes de la literatura de la generación del 27.

En 1956 recibe el Premio Nobel de Literatura por toda su obra, lo que definitivamente le consagra como figura universal de las letras hispánicas.

“Fue un premio a toda una carrera, al conjunto de su obra, pero con una mención muy especial a una de sus más conocidas narraciones, ‘Platero y yo’. Como reconocimiento a “su poesía lírica” y a su “elevado espíritu y pureza artística que constituye dentro del lenguaje español” la Academia le otorgó el máximo premio.” (Muy interesante, s.f.)

“Platero y yo” destaca como una obra maestra y como uno de los poemas en prosa más famosos de la literatura española del siglo XX (es uno de los libros más traducidos en los últimos cien años, después de La Biblia y El Quijote).

En él, “el autor hace una exaltación de la naturaleza, y presenta al hombre en contacto y armonía con su entorno, a través de un lenguaje repleto de símbolos y metáforas. La primera publicación de Platero y yo la realizó en 1914 la editorial La Lectura, el 12 de diciembre de 1914. En aquella ocasión se publicaron 63 de los 138 capítulos de los que consta la obra. Tal y como recoge la Fundación Juan Ramón Jiménez, el Nobel tardó siete años en escribirlo (…) Esa primera edición se publicó en 1914 con el título “Elegía Andaluza” y la completó en 1917”.  (Jiménez Martínez, 2013)

“Platero y yo”, un clásico de la literatura española del siglo XX es todo un ejemplo de prosa poética modernista. Juan Ramón Jiménez leyó mucho a Rubén Darío, del que toma un nuevo vocabulario, la forma sensorial y la interiorización en los poemas.

"Los Modernistas españoles elevaron la prosa a las alturas del verso dotándola de una gran emoción lírica y obras como "Platero y yo" se conocen como "poemas en prosa", que es otro modo de decir "poesía". (P. Nemes, 1959)

“Platero, nada más aparecer, fue conside­rado y, lo que es más drástico aún, catalogado, como libro para niños y, en cierto modo, como libro escolar, llegando a ser un texto empleado habitualmente para la enseñanza de la lectura a partir de los años veinte en las escuelas espa­ñolas y sucesivamente en las de todo el mundo hispanohablante.” (González-Faraco, Pérez-Moreno, & Ramírez-Almanza, 2017)

“Visto por la mayor parte de sus lectores como una obra de literatura infantil. Tampoco es de extrañar que Juan Ramón Jiménez, sospechando que su obra podía verse encasillada como tal, advirtiera más de una vez que Platero no había sido escrito para un grupo lector tan concreto; por ejemplo, en el prólogo de esa primera edición (1914) o en el de Poesía en prosa y verso (1902-1932) escogida para los niños por Zenobia, su mujer (1932). Para Juan Ramón no hay libros específicamente para niños, así que cualquiera (salvo excepciones evi­dentes) puede serlo. No importa que el niño no comprenda en toda su profundidad y en su tota­lidad un texto: baste que “se contajie del acento” (Jiménez, 1932, pp. 8-9).” (González-Faraco, Pérez-Moreno, & Ramírez-Almanza, 2017).

“Queda claro que Platero era un texto adulto, aunque por su sencillez y transparencia se adecuara perfectamente a la imaginación y al gusto de los niños. El propio Juan Ramón, en un «prologuillo» a la edición aclaraba: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren». La primera edición se publicó en 1914 (Ediciones de la lectura), y en 1917 se publicó la edición completa, compuesta por 138 capítulos (Editorial Calleja, Madrid).” (Jiménez Martínez, 2013).

“Los desfavorecidos, el ensueño, la elegía y la muerte son temas que sobrevuelan su creación, que por encima de todo enfoca su mirada al mundo infantil, que tanto le fascinaba, y que paralelamente en esta etapa fue volcando en su obra maestra Platero y yo (1914).” (García Flores, 2017)

“Platero y yo, escrita en una espléndida prosa, suavemente lleva al lector a través de un cuidadoso retablo de imágenes poéticas que nos conducen desde la presentación de este borriquete hasta su muerte”. (Wikipedia, s.f.)  “Un libro lleno de valores, descripciones, situaciones humanas, emociones, sentimientos, colores, etc…” (Jiménez Martínez, 2013)

Al leer el libro, me ha llamado la atención la sensibilidad con que el autor describe las escenas cotidianas que vivió en su pueblo natal andaluz (Moguer) en aquella época (principios del s. XX): narra vivencias de los niños del pueblo, sus juegos, las costumbres de la gente de Moguer. A través de la lectura de los capítulos, relatos cortos pero llenos de imágenes descriptivas, que transmiten un inmenso amor hacia los animales, la naturaleza y los más necesitados, el lector puede visualizar el costumbrismo y las escenas rurales que Juan Ramón Jiménez narra con un lenguaje poético de una calidad literaria inigualable, con el pretexto de las conversaciones que mantiene con su cómplice compañero Platero. Y lo hace con un lenguaje no muy alejado del de nuestro tiempo, lo que facilita a los alumnos de primaria la lectura y la comprensión de los textos; sí es cierto que aparecen palabras que los alumnos podrían no conocer, pero que precisamente les servirán para ampliar su vocabulario.  

La lectura de “Platero y yo” comunica al lector valores y emociones como la alegría, el amor a la naturaleza, a los animales, la complicidad, la empatía, la solidaridad, la compañía al que está solo, la bondad, la ternura, la sensibilidad ante las circunstancias de los menos afortunados, la tristeza, así como reflexiones sobre la vida, la enfermedad y la muerte. Aspectos que los alumnos de 5º de primaria ya están en disposición de comprender y de trabajar en el aula, para enriquecer así su desarrollo psicológico e ir conformando su personalidad. 

Por todo lo expuesto, considero que “Platero y yo” puede ser una obra adecuada para ir introduciendo la literatura clásica española en la educación primaria, concretamente en 5º curso de primaria, y con ella fomentar el hábito de la lectura, mejorar las habilidades lingüísticas básicas y adquirir las competencias especificadas en el currículo escolar.

III)         Propuesta de actividades del monográfico semanal:

 1º.- Presentación y toma de contacto (1 sesión de 50 minutos)

El objetivo es que los alumnos tengan una primera toma de contacto con el autor y su obra.

El profesor explicará a los alumnos que se va a trabajar la obra “Platero y yo” y presentará físicamente el libro para que puedan verlo y hojearlo.

Preguntará a los alumnos si conocen al o algo de Platero y dejará que cada uno cuente lo que sabe.

Seguidamente les explicará que es un libro que, aunque no está en verso, es como un poema por la manera en que está escrito, que es como un cuento sobre un burro llamado Platero que era del poeta Juan Ramón Jiménez, y que en él nos cuenta historias de su vida en su pueblo, cosas que vivió allí y que ocurrieron allí a él, a los niños del pueblo, a Platero, …

A continuación, el profesor explicará brevemente quién era J.R. Jiménez, los rasgos más destacados de su vida y personalidad, y por qué es tan relevante en la literatura española.

El profesor presentará a los alumnos las actividades que realizarán cada día a lo largo de la semana con el fin de:

·       Acercarnos al lenguaje poético a través de este cuento que narra historias sencillas pero muy bellas sobre la vida y la muerte, las personas, los animales, las plantas y los sentimientos;

·       Conocer la figura de un escritor de literatura española tan importante como Juan Ramón Jiménez, que es uno de los cinco escritores españoles que ha ganado un premio Nobel de Literatura;

·       Tomar contacto con el estilo de un movimiento literario que estudiarán en secundaria, llamado “modernismo”.

A continuación, verán en la pizarra digital el siguiente vídeo en el que se cuenta el capítulo I Platero, ilustrado con una animación que les servirá para ir poniendo en imágenes lo que van a leer en las sesiones siguientes y así, estimular su curiosidad y su imaginación https://www.youtube.com/watch?v=9Qs1ytvnOMw

Tras el vídeo, el profesor leerá en voz alta el capítulo III Alegría, que describe una escena con los niños y los animales de compañía.

Se comentará en voz alta qué han entendido y las posibles preguntas que surjan.

Finalmente, los niños harán un dibujo de Platero, de acuerdo a lo leído en clase.

 

2ª.- “Mensaje en una botella” (1 sesión de 50 minutos).

Los objetivos de esta actividad son:

1.- Tomar contacto con la obra “Platero y yo”.

2.- Estimular la curiosidad de los alumnos.

3.- Enriquecer su lenguaje.

4.- Trabajar la comprensión lectora.

5.- Presentarles situaciones en las que haya presentes valores humanos

6.- Estimular la creatividad de los alumnos.

El profesor preparará unos frascos o botellas dentro de cada una de las cuales habrá papeles enrollados, a modo de mensaje en una botella. 

En cada papel enrollado habrá impreso uno de los siguientes capítulos del libro, también numerados:

-Capítulo I – PLATERO

-Capítulo III – ALEGRÍA

-Capítulo VII - EL LOCO

-Capítulo VIII - LA FLOR DEL CAMINO

-Capítulo XI - EL CANARIO VUELA

-Capítulo XII – SUSTO

-Capítulo XIII - LA ESPINA

-Capítulo XIV - JUEGOS DEL ANOCHECER

-Capítulo XV – AMISTAD

-Capítulo XXXVIII - LA CARRETILLA

-Capítulo LI - EL CANARIO SE MUERE

-Capítulo LIII - EL RACIMO OLVIDADO

-Capítulo LX - LA MUERTE

-Capítulo LXI - LA NOSTALGIA

-Capítulo LXIII – MELANCOLÍA

Primero se realizará una lectura individual en silencio. Para ello, cada niño coge una botella, saca el mensaje y lee en su sitio en capítulo que le ha tocado. Si tiene dudas sobre lo que lee, podrá preguntar al profesor.

Cuando termina su lectura, vuelve a enrollar el pergamino y a meterlo en la botella, y coge otra que algún compañero ya haya leído. De este modo podrán ir cogiendo diferentes textos y leyéndolos individualmente.

La idea es dedicar 20 minutos a la lectura individual en silencio y después, comentar en voz alta qué ha leído cada uno, qué ha entendido cada uno, si se ha entendido lo mismo que otro compañero sobre el mismo capítulo, si les ha gustado, sus impresiones. El profesor apoyará las intervenciones de los alumnos completándolas y resolviendo las posibles dudas.

3ª.- “La caja del tesoro” (se irá realizando a lo largo de las demás sesiones, principalmente la 2ª).

Con esta actividad se pretende:

1.- Ampliar el vocabulario de los alumnos.

2.- Mejorar su comprensión lectora.

3.- Habituarlos al uso del diccionario como herramienta cotidiana.

Se trata de que, a medida que, durante las lecturas de los capítulos o cualquier otra actividad del monográfico, vayan apareciendo palabras cuyo significado desconozcan los alumnos, se vayan anotando en unos papeles tipo “post-it”. Se escribirá la palabra por un lado y por el otro, su significado. Se irán guardando los “post-it” con sus palabras en una caja que se habrá decorado y que se llamará “la caja del tesoro”, en este caso, tesoro lingüístico de Juan Ramón Jiménez.

La caja estará disponible para que los alumnos puedan abrirla y consultarla o completarla con nuevas palabras cada vez que surja.

4ª.- “Mural Platero y nosotros” (1 sesión de 50 minutos a continuación de la sesión 2).

Los objetivos de esta actividad son:

1.- Trabajar la comprensión lectora.

2.- Estimular la creatividad y la imaginación de los alumnos.

3.- Ayudarles a integrar las lecturas y a mejorar la memoria.

Después de las lecturas de la actividad “Mensaje en una botella”, los niños harán de manera individual, dibujos sobre lo leído (podrán ser dibujos de Juan Ramón Jiménez, de Platero, de la perrita Diana, de los niños, del pueblo de Moguer, de las mariposas y otros dibujos inspirados en cada capítulo encerrado en cada botella).

Se recopilarán todos los dibujos con el que se formará un mural en los pasillos del colegio bajo el título “Platero y nosotros”.

5ª.- “Investigador secreto” (1 sesión de 50 minutos).

El objetivo de esta actividad es acercar a los niños la figura de Juan Ramón Jiménez, que conozcan algunos aspectos de su vida y su obra.

Por equipos de 3 alumnos, tendrán que responder a las preguntas planteadas en la webquest https://lenguacraextremadura.blogspot.com/p/webquest-juan-ramon-jimenez.html, para lo cual, tendrán que investigar en las siguientes webs:

·       https://cvc.cervantes.es/Literatura/escritores/jrj/biografia_01.htm

·       https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1511/Juan%20Ramon%20Jimenez

·       https://www.youtube.com/watch?v=JLmWc9gbvy8

Cada equipo anotará cuántas respuestas correctas tiene y así, el que más tenga, será designado “Mejor Investigador Secreto de la clase”.  

6ª.- Salida escolar a “Burrolandia”.

Los objetivos de esta actividad son:

1.- Acercar a los alumnos al conocimiento de primera mano de una especie protegida que es el burro, protagonista del libro que se ha trabajado en el monográfico.  

2.- Cultivar en ellos la sensibilidad por el cuidado y el amor a los animales y a la naturaleza.

3.- Generar una experiencia lúdica de disfrute que recree para los alumnos de primera mano vivencias parecidas a las descritas por Juan Ramón Jiménez en su obra, de forma que les ayude para recordar mejor todo lo trabajado durante esta semana y les estimule para seguir leyendo más capítulos por su cuenta y para querer seguir descubriendo cosas sobre ella y sobre su autor.

Burrolandia es una protectora animal situad a en Tres Cantos, Madrid, que organiza visitas escolares:



Allí, de la mano de los voluntarios de la protectora, los alumnos podrán ver de cerca burros, tocarlos, montar en ellos y aprender cosas muy interesantes sobre esta especie animal que Juan Ramón Jiménez inmortalizó en “Platero y yo”.  

IV)             Selección secuenciada de textos:

Para la realización de las actividades planteadas anteriormente he seleccionado los siguientes capítulos por los temas que trata cada uno, por su sencillez que los hacen más adecuados a los lectores de 5º de primaria y por la sensibilidad, belleza y valores que transmiten:

-Capítulo I – PLATERO (el autor presenta a su compañero, protagonista de la obra).

-Capítulo III – ALEGRÍA (sobre la vida de los niños con los animales del pueblo)

-Capítulo VII - EL LOCO (Juan Ramón Jiménez se describe a sí mismo montado sobre Platero y cómo le ven los niños del pueblo).

-Capítulo VIII - LA FLOR DEL CAMINO (la belleza de la sencillez, la vida sencilla, feliz)

-Capítulo XI - EL CANARIO VUELA (de nuevo, el amor y la atención a los animales)

-Capítulo XII – SUSTO (escena simpática de los niños con Platero)

-Capítulo XIII - LA ESPINA (el amor y cuidado a los animales)

-Capítulo XIV - JUEGOS DEL ANOCHECER (costumbres de los niños de la época)

-Capítulo XV – AMISTAD (describe la relación entre el poeta y su burro).

-Capítulo XXXVIII - LA CARRETILLA (la solidaridad con los más necesitados)

-Capítulo LI - EL CANARIO SE MUERE (la tristeza, la muerte)

-Capítulo LIII - EL RACIMO OLVIDADO (la alegría de las pequeñas cosas, los niños)

-Capítulo LX - LA MUERTE (muere Platero, la tristeza)

-Capítulo LXI - LA NOSTALGIA (sobre la ausencia de Platero)

-Capítulo LXIII – MELANCOLÍA (la muerte, el recuerdo)

A continuación, se recogen los textos, en su forma original, si bien para la realización de la actividad “Mensaje en una botella” sería conveniente utilizar textos adaptados para niños de 8 a 12 años, como, por ejemplo, los que se pueden encontrar en el libro “Platero y yo contado por Concha López Narváez” de la editorial Anaya.

Textos originales:

I

PLATERO

PLATERO es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene á mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso, sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

—Tiene acero...

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

III

ALEGRÍA

PLATERO juega con Diana, la bella perra blanca que se parece á la luna creciente, con la vieja cabra, gris, con los niños...

Salta Diana, ágil y elegante, delante del burro, sonando su leve campanilla, y hace como que le muerde los hocicos. Y Platero, poniendo las orejas en punta, cual dos cuernos de pita, la embiste blandamente y la hace rodar sobre la hierba en flor.

La cabra va al lado de Platero, rozándose á sus patas, tirando, con los dientes, de la punta de las espadañas de la carga. Con una clavellina ó con una margarita en la boca, se pone frente á él, le topa en el testuz, y brinca luego, y bala alegremente, mimosa igual que una mujer...

Entre los niños, platero es de juguete. ¡Con qué paciencia sufre sus locuras! ¡Cómo va despacito, deteniéndose, haciéndose el tonto, para que ellos no se caigan! ¡Cómo los asusta, iniciando, de pronto, un trote falso!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

¡Claras tardes del otoño moguereño! Cuando el aire puro de Octubre afila los límpidos sonidos, sube del valle un alborozo idílico de balidos, de rebuznos, de risas de niños, de ladridos y de campanillas...

VII

EL LOCO

VESTIDO de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.

Cuando, yendo á las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente:

—¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!

...Delante está ya el campo verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos—¡tan lejos de mis oídos!—se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sinfín del horizonte...

Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finamente, entrecortados, jadeantes, aburridos:

—¡El lo...co! ¡El lo...co!

VIII

LA FLOR DEL CAMINO

QUÉ pura, Platero, y qué bella es esta flor del camino! Pasan a su lado todos los tropeles—los toros, las cabras, los potros, los hombres—, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado triste, sin contaminarse de impureza alguna.

Todos los días, cuando, al empezar la cuesta, tomamos el atajo, tú la has visto en su puesto verde. Ya tiene á su lado un pajarillo, que se levanta—¿por qué?—al acercarnos; ó está llena, cual una breve copa, del agua clara de una nube de verano; ya consiente el robo de una abeja ó el voluble adorno de una mariposa.

Esta flor vivirá pocos días, Platero, pero su recuerdo ha de ser eterno. Será su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida. ¡Ay! ¿Qué le diera yo al otoño, Platero, á cambio de esta flor divina, para que ella fuese, diariamente, el ejemplo sencillo de la nuestra?

XI

EL CANARIO VUELA

UN día, el canario verde, no sé cómo ni por qué, voló de su jaula. Era un canario viejo, recuerdo triste de una muerta, al que yo no había dado libertad por miedo de que se muriera de hambre ó de frío, ó de que se lo comieran los gatos.

Anduvo toda la mañana entre los granados del huerto, en el pino de la puerta, por las lilas. Los niños estuvieron, toda la mañana también, sentados en la galería, absortos en los breves vuelos del pajarillo amarillento. Libre, Platero, holgaba junto á los rosales, jugando con una mariposa.

A la tarde, el canario se vino al tejado de la casa grande, y allí se quedó largo tiempo, latiendo en el suave sol que declinaba. De pronto, y sin saber nadie cómo ni por qué, apareció en la jaula, otra vez alegre.

¡Qué alborozo en el jardín! Los niños saltaban, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los seguía, ladrándole á su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, en un oleaje de carnes de plata, igual que un chivillo, hacía corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y, poniéndose en las manos, daba coces al aire claro y tibio...

XII

SUSTO

ERA la comida de los niños. Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia sobré el mantel de nieve, y los geranios rojos y las pintadas manzanas coloreaban de una áspera alegría aquel sencillo idilio de caras inocentes. Las niñas comían como mujeres; los niños discutían como algunos hombres. Al fondo, dando el pecho á un pequeñuelo, la madre, joven, rubia y bella, los miraba sonriendo. Por la ventana del jardín, la clara noche de estrellas temblaba, dura y fría.

De pronto, Blanca huyó, como un débil rayo, á los brazos de la madre. Hubo un súbito silencio, y luego, en un estrépito de sillas caídas, todos corrieron tras de ella, con un raudo alborotar, mirando, espantados, á la ventana.

¡El tonto de Platero! Puesta en el cristal su cabezota blanca, agigantada por la sombra, los cristales y el miedo, contemplaba, quieto y triste, el dulce comedor encendido.

XIII

LA ESPINA

ENTRANDO en la dehesa, Platero ha comenzado á cojear. Me he echado al suelo...

—Pero, hombre, ¿qué te pasa? Platero ha dejado la mano derecha un poco levantada, mostrando la ranilla, sin fuerza y sin peso, sin tocar casi con el casco la arena ardiente del camino.

Con una solicitud mayor, sin duda, que la del viejo Darbón, su médico, le he doblado la mano y le he mirado la ranilla roja. Una espina larga y verde, de naranjo sano, está clavada en ella como un redondo puñalillo de esmeralda. Estremecido del dolor de Platero, he tirado de la espina; y me lo he llevado al pobre al arroyo de los lirios amarillos, para que el agua corriente le lama, con su larga lengua pura, la heridilla.

Después, hemos seguido hacia la mar blanca, yo delante, él detrás, cojeando todavía y dándome suaves topadas en la espalda...

XIV

JUEGOS DEL ANOCHECER

CUANDO, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la obscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan á asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco á la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo...

Después, en ese brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes:

—Mi padre tiene un reloj de plata.

—Y el mío, un caballo.

—Y el mío, una escopeta.

Reloj que levantará á la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará á la miseria...

El corro, luego. Entre tanta negrura, una niña, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa:

Yo soy la viudita

del Conde de Oré...

...¡Sí, sí! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno.

—Vamos, Platero...

XV

AMISTAD

NOS entendemos bien. Yo lo dejo ir á su antojo, y él me lleva siempre adonde quiero.

Sabe Platero que, al llegar al pino de la Corona, me gusta acercarme á su tronco y acariciárselo, y mirar al cielo al través de su enorme y clara copa; sabe que me deleita la veredilla que va, entre céspedes, á la fuente vieja; que es para mí una fiesta ver el río desde la colina de los pinos, evocadora, de un paraje clásico. Como me adormile, seguro, sobre él, mi despertar se abre siempre á uno de tales amables espectáculos.

Yo trato á Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le peso un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar... Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual á mí, que he llegado á creer que sueña mis propios sueños.

Platero se me ha rendido como una adolescente apasionada. De nada protesta. Sé que soy su felicidad. Hasta huye de los burros y de los hombres...

XXXVIII

LA CARRETILLA

EN el arroyo grande, que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, toda perdida bajo su carga de hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pecho en flor al borriquillo, más pequeño ¡ay! y más flaco que Platero. Y el borriquillo se destrozaba contra el viento, intentando, inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre las flores.

Acaricié á Platero y, como pude, lo enganché á la carretilla, delante del borrico miserable. Le obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero, y les subió la cuesta.

¡Qué sonreir el de la chiquilla! Fué como si el sol de la tarde, que se rompía, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas.

Con su llorosa alegría me ofreció dos escogidas naranjas. Las tomé, agradecido, y le di una al borriquillo débil; como dulce consuelo; otra á Platero, como premio áureo.

LI

EL CANARIO SE MUERE

MIRA, Platero; el canario de los niños ha amanecido hoy muerto en su jaula de plata. Es verdad que el pobre estaba ya muy viejo... El invierno, tú te acuerdas bien, lo pasó silencioso, con la cabeza, escondida en el plumón. Y al entrar esta primavera, cuando el sol hacía jardín la estancia abierta y abrían las mejores rosas del patio, él quiso también engalanar la vida nueva, y cantó; pero su voz era quebradiza y asmática, como la voz de una flauta cascada.

El mayor de los niños, que lo cuidaba, viéndolo yerto en el fondo de la jaula, se ha apresurado, lloroso, á decir:

—¡Pues no le ha faltado nada; ni comida, ni agua!

No. No le ha faltado nada, Platero. Se ha muerto porque sí—diría Campoamor, otro canario viejo...

Platero, ¿habrá un paraíso de los pájaros? ¿Habrá un vergel verde sobre el cielo azul, todo en flor de rosales áureos, con almas de pájaros blancos, rosas, celestes, amarillos?

Oye; á la noche, los niños, tú y yo bajaremos el pájaro muerto al jardín. La luna está ahora llena, y á su pálida plata, el pobre cantor, en la mano cándida de Blanca, parecerá el pétalo mustio de un lirio amarillento. Y lo enterraremos debajo del rosal grande.

Esta misma primavera, Platero, hemos de ver al pájaro salir del corazón de una rosa blanca. El aire fragante se pondrá canoro, y habrá por el sol de Abril un errar encantado de alas invisibles y un reguero secreto de trinos claros de oro puro.

LIII

EL RACIMO OLVIDADO

DESPUÉS de las largas lluvias de Octubre, en el oro celeste del día abierto, nos fuimos todos á las viñas. Platero llevaba la merienda y los sombreros de los niños en un cobujón del seroncillo, y en el otro, de contrapeso, tierna, blanca y rosa, como una flor de albérchigo, á Blanca..

¡Qué encanto el del campo renovado! Iban los arroyos rebosantes, estaban blandamente aradas las tierras, y en los chopos marginales, festoneados todavía de amarillo, se veían ya los pájaros, negros.

De pronto, los niños, uno tras otro, corrieron, gritando:

—¡Un racimo! ¡Un racimo!

En una cepa vieja, cuyos largos sarmientos enredados mostraban aún algunas renegridas y rojizas hojas secas, encendía el picante sol un claro y sano racimo de ámbar. ¡Todos lo querían! Victoria, que lo cogió, lo defendía á su espalda. Entonces yo se lo pedí, y ella, con esa dulce obediencia voluntaria que presta al hombre la niña que va para mujer, me lo cedió de buen grado.

Tenía el racimo cinco grandes uvas. Le di una á Victoria, una á Blanca, una á Lola, una á Pepe, y la última, entre las risas y las palmas de todos, á Platero, que la cogió, brusco, con sus dientes enormes.

LX

LA MUERTE

ENCONTRÉ á Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fuí á él, lo acaricié, hablándole, y quise que se levantara...

El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada... No podía... Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié de nuevo con ternura, y mandé venir á su médico. El viejo Barbón, así que lo hubo visto, sumió la enorme boca desdentada hasta la nuca y meció sobre el pecho la cabeza congestionada, igual que un péndulo.

—Nada bueno, ¿eh?

No sé qué contestó.-. Que el infeliz se iba... Nada... Que un dolor... Que no sé qué raíz mala... La tierra, entre la hierba...

A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rígidas y descoloridas, se elevaban al cielo. Parecía su pelo rizoso ese pelo de estopa apelillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una polvorienta tristeza...

Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...

LXI

NOSTALGIA

PLATERO, tú nos ves, ¿verdad?

¿Verdad que ves cómo se ríe en paz, clara y fría, el agua de la noria el huerto; cuál vuelan, en la luz última, las afanosas abejas, en torno del romero verde y malva, rosa y oro por el sol que aún enciende la colina?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

¿Verdad que ves pasar por la cuesta roja de la Fuente Vieja los borriquillos de las lavanderas, cansados, cojos, tristes en la inmensa pureza que une tierra y cielo en un solo cristal de esplendor?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

¿Verdad que ves á los niños corriendo, arrebatados, entre las jaras, que tienen posadas en sus ramas sus propias flores, liviano enjambre de vagas mariposas blancas, goteadas de carmín?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

Platero, ¿verdad que tú nos ves? Sí, tú me ves. Y yo oigo en el poniente despejado, endulzando todo el valle de las viñas, tu tierno rebuzno lastimero...

LXIII

MELANCOLÍA

ESTA tarde he ido con los niños á visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Pina, al pie del pino paternal. En torno, Abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos.

Cantaban los chamarices allá arriba, en la cúpula verde, toda pintada de cenit azul, y su trino menudo, florido y reidor, se iba en el aire de oro de la tarde tibia, como un claro sueño de amor nuevo.

Los niños, así que iban llegando, dejaban de gritar. Quietos y serios, sus ojos brillantes en mis ojos, me llenaban de preguntas ansiosas.

—¡Platero amigo!—le dije yo á la tierra—; si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo á los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mi?

Y, cual contestando mi pregunta, una leve mariposa blanca, que antes no había visto, revolaba insistentemente, igual que un alma, de lirio á lirio...

Bibliografía

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En este artículo recojo una reflexión final sobre la asignatura de Literatura española, literatura infantil y educación literaria en la etap...