Este artículo trata de la labor de selección y análisis de un libro de literatura infantil como lectura para los alumnos de un curso de educación primaria.
En primer lugar, para identificar si es literario, debemos comprobar
que cumple cuatro características:
1.- Su primer objetivo es el artístico.
2.-La función lingüística predominante es la poética (se
utiliza el lenguaje simbólico, figuras literarias, tropos).
3.- Pertenece a uno de los tres géneros literarios: narrativa,
teatro o poesía.
4.- Es un texto de ficción.
Después, iremos viendo punto por punto si es o no adecuado
para la edad de los lectores receptores del libro.
Cuando me planteé qué libro elegir para esta tarea, busqué entre
las lecturas de mis hijos que hay por casa y me decidí por “En el corazón del
bosque”. Lo escogí porque me llamó la atención
el protagonismo de la naturaleza y de los duendes del bosque que se intuyen en
el título y en la portada. Al ojear el interior del libro, las ilustraciones de
una niña, su familia, su colegio, terminaron de despertarme la curiosidad: ¿Qué
relación habría entre la niña y el duende? ¿Y entre la ciudad y el mágico bosque
gallego?
El autor del libro es Agustín Fernández Paz, que fue escritor
español en lengua gallega, además de profesor de EGB y Enseñanza Secundaria en
Coruña, muy involucrado en la renovación pedagógica. Escribió libros de texto y
obras de literatura infantil y juvenil y recibió numerosos premios por su
ingente labor literaria y crítica.
Miguelanxo Prado es el ilustrador de la obra, también gallego
y escritor. Además de ilustrar cuentos, ha hecho animaciones, pintado cuadros,
carteles y cómics.
"No corazón do bosque" ha sido traducido al
castellano, catalán y eusquera, y fue finalista del Premio Nacional de Literatura
2002.
Iré analizando los distintos aspectos del libro para tratar
de llegar a la conclusión de si esta lectura es adecuada o no para los lectores
de 4º de primaria:
Ficha bibliográfica:
Título: En el corazón del bosque
Autor: Agustín Fernández Paz
Ilustrador: Miguelanxo Prado
Editorial: ANAYA
Fecha 1ªedición: marzo 2001
Curso en el que me
baso para realizar este análisis: 4º Primaria
Formato:
El libro tiene un tamaño rectangular, de 13x20cm, y aunque
tiene 144 páginas, es un libro ligero, lo que, junto con el grosor de sus
hojas, lo hacen manejable para un alumno de 4º de Primaria.
La portada del libro es atractiva para el lector de estas edades,
pues le traslada al mundo de la naturaleza y de las leyendas sobre duendes, con
una simpática ilustración a color de un sonriente trasgo sentado entre hojas
secas y castañas. En la contraportada, sobre la sinopsis del libro (que habla
de una excursión al bosque y evoca emocionantes aventuras) hay otra ilustración
del trasgo, junto a una ardilla que sostiene una bellota.
Estos elementos del aspecto externo del libro lo hacen atractivo
para los niños y niñas de 9 y 10 años, pues les sugieren la oportunidad de evadirse
de sus rutinas propias del mundo de los adultos y vivir libremente nuevas aventuras
relacionadas con seres fantásticos y con la naturaleza.
En el interior del libro, las páginas son de color marfil, el
texto de color negro, el tamaño de fuente es aproximadamente de 12 puntos, el interlineado
del mismo tamaño que la fuente y la tipografía serif, todo lo cual, facilita la
lectura a los alumnos de 4º. La paginación se indica en los márgenes izquierdo
y derecho a media altura del papel, lo que ayuda a visualizar mejor los números
y motiva a los niños para seguir avanzando en la lectura. Los márgenes son amplios por lo que el cuerpo
de texto no resulta cargante.
La historia se divide en capítulos numerados, cada uno con su
título en tamaño destacado del resto del texto, y cada capítulo contiene una página
con una ilustración a color sobre lo acontecido en él. Esto facilita a los
alumnos la comprensión del texto y la elaboración de las imágenes
representativas de los personajes, escenarios, etc., además de dar un poco de
vida y color al libro, y facilitar un descanso en la lectura a los niños; pero a
la vez, deja espacio para que sea su propia imaginación la que elabore el resto
de las imágenes de la historia, ya que el texto predomina sobre las ilustraciones.
Contenido:
El libro trata sobre Raquel, una niña de unos 9 o 10 años que
va al colegio en una ciudad de Galicia. En el colegio hay un niño (Carlos) que
se mete con ella todo el tiempo. Por eso, Raquel no se separa de su amiga Ana, con
quien se siente segura. Tampoco habla con los otros niños porque tiene miedo de
que se rían de ella. Un día, después de una excursión con el colegio al bosque del
Eume, un trasgo llamado Derdrín aparece en su mochila. El trasgo llevaba más de
trescientos años viviendo en el bosque, pero aquel día de otoño decidió meterse
dentro de la mochila de Raquel, porque tenía miedo de pasar otro invierno solo.
Y es que, una extraña epidemia había hecho desaparecer a todos los trasgos. Los
dos necesitaban compañía y alguien con quien hablar, así que Raquel aceptó
ocultar al trasgo en su habitación y pasar juntos el invierno, en secreto,
claro. Un día Raquel llevó a Derdrín al colegio y, con algunos trucos de magia,
le dio una lección a Carlos, que nunca más volvió a molestar a Raquel. A partir
de entonces, Raquel se volvió mucho más segura de sí misma, hasta empezó a
hablar a otros niños e hizo nuevos amigos, lo que hizo que pasara menos tiempo
en casa y Derdrín comenzó a sentirse un poco solo. Un día que Raquel salió de
compras con su madre y con Derdrín escondido en el bolsillo de su abrigo, éste
vio en el centro comercial a Gwinlai, una joven trasga del bosque, a la que le
gritó que la esperaba en el bosque esa primavera. Derdrín pidió a Raquel que le
llevara de vuelta al bosque y ésta convenció a sus padres para hacer una
excursión al mismo lugar al que ella había ido con el colegio. Allí, antes de
despedirse, Derdrín regaló a Raquel un anillo en recuerdo de su amistad. Cada
uno prosiguió con su vida: Raquel con sus nuevos amigos y Derdrín, con el sueño
de fundar una familia de trasgos con Gwinlai. Ninguno de los dos volvería a estar
solo.
El tema principal que trata el libro son LOS AMIGOS.
Se presenta inicialmente en la relación de Raquel con Ana, su amiga, que le da
seguridad y compañía cuando aquélla apenas habla con nadie más. Y luego se
trata más en profundidad cuando la historia va narrando la relación que se va
creando entre Raquel y Derdrín. Al principio, ambos buscan escapar de su
soledad y tener alguien con quien hablar, pero poco a poco, se van estrechando
lazos y se genera una ayuda mutua en momentos de dificultad, especialmente por
parte de Derdrín a Raquel. Se da un contraste entre la alegría que describe Derdrín
cuando habla de lo bien que lo pasaba con sus amigos trasgos, y el aislamiento
social de Raquel, que prácticamente no tiene más que a sus padres, a Ana y a Derdrín
para poder comunicarse. Derdrín muestra a Raquel lo bonito y lo divertido de
tener amigos, le ayuda a ganar seguridad en sí misma y a terminar con el acoso
escolar para que pueda empezar a abrirse a otros niños y hacer sus propios
amigos.
Al hilo de este tema principal, surgen otros temas secundarios, como son los siguientes:
1) Los miedos sociales del niño: la soledad, el aislamiento, las dificultades para integrarse en el grupo escolar, el acoso escolar.
2) La familia y sus circunstancias como grupo primario del niño: los roles de los padres, el reparto de las tareas domésticas, los hermanos, las mascotas, la emigración, el paro.
3) La naturaleza y el cuidado del medio ambiente, frente al consumismo.
4) La fantasía, los mitos.
Creo que, tanto el tema principal, como los secundarios, son
adecuados para un lector de 9 años, pues puede sentirse identificado con lo que
siente la protagonista.
A partir de los 8 años, el niño ha superado la etapa del
egocentrismo y empieza a buscar la compañía de los demás. A partir de los 9
años, comienza a formar pandillas y a valorar a sus compañeros como amigos. Aún
dependen de los adultos, que siguen siendo sus referentes. Van desarrollando su
autoestima a través de la valoración que reciben de los adultos sobre sus
trabajos y actividades, y aunque todavía se sienten inseguros, poco a poco van
ganando autoconfianza. Se dan cuenta de que pertenecer a un grupo es mejor que
estar solos y en la escuela participan activamente en las propuestas que se
generan, perfeccionando así su interacción social y el trabajo en grupo. Esta
es la edad de la integración progresiva del niño en otros contextos, sin
olvidar que es la familia su grupo primario de referencia que aún ejerce una
gran influencia sobre su educación.
Esta edad es fundamental en el desarrollo del pensamiento
social, el niño se va integrando en los distintos grupos sociales más próximos
a él y es consciente de que sus conductas son valoradas socialmente por los
demás, aparecen los temores sociales como fenómeno evolutivo normal de su
desarrollo psicológico:
“Las experiencias en el campo de la intervención con niños
entre los 6 y los 12 años (Selman y Lieberman, 1975), reflejan que las edades
comprendidas entre los 8 o 9 años y los 12 años se pueden considerar un período
fundamental para el desarrollo del pensamiento social general y de la
experiencia interpersonal. (…). El niño mediante la aplicación de su
estilo cognitivo propio y mediante sus relaciones personales, se va integrando
en la familia, la escuela y la sociedad. (…) Desde los 7 años (Piaget,
1972), el niño está en el estadio del pensamiento lógico concreto y ya puede
hacer inferencias lógicas, clasificar cosas y manejar relaciones cuantitativas
entre cosas concretas. Ello permite al niño realizar todas sus actividades con
mayor conocimiento, precisión, competitividad y responsabilidad, pero al mismo
tiempo el niño siente una preocupación por cometer errores en sus acciones,
puesto que sabe que se están valorando sus conductas socialmente. Los temores
constituyen un fenómeno evolutivo normal hasta el punto de que la presencia de
los mismos forma parte del desarrollo psicológico integral del niño. Los
temores sociales en la edad de 9 años pudiéramos considerarlos como muy
concretos y transitorios comprometidos con cambios evolutivos debidos a
presiones ambientales. Como afirma Pelechano, (1 984) parece que en estas
edades aumentan gradual y sistemáticamente, tanto el miedo a los animales, a
los fenómenos naturales y a los miedos "físicos", como a los miedos
"sociales".
En cuanto a los temas secundarios recogidos en el libro,
naturaleza y seres mitológicos, creo que pueden ser de interés para los
lectores de 9 años, pues el entorno natural es en sí mismo una rica fuente de estímulos
sensoriales para los niños de estas edades, y les abre las puertas a un mundo
distinto al de su día a día, en el que todo es posible gracias a la imaginación
y a los sentidos. En cuanto a los
trasgos (de los que la protagonista dice que ya había pasado la edad de creer
en ellos) juegan un papel muy importante en la historia para captar el interés
de los lectores, ya que “Los niños necesitan un tipo de literatura que
extienda su imaginación y sus perceptivas más allá de sus límites actuales”
(Colomer, 2007, p. 28)
“Chambers plantea la relación entre lo familiar y lo
desconocido para los niños en los procesos de lectura, dice “…lo que más
disfrutamos es aquello que nos es lo suficientemente familiar como para
hacernos sentir cómodos y, al mismo tiempo, es lo suficientemente desconocido como
para excitarnos con su extrañeza – el suspenso de la sorpresa-.”
“La fuerza educativa de la literatura radica,
precisamente, en que ofrece la posibilidad de establecer una mirada distinta sobre
el mundo, de interrogarse sobre la sustancia de lo humano a partir de la
creación de <mundos posibles>” (Colomer, 2007, 16)
“Las aventuras y la magia son los elementos que proporcionan
la capacidad de creer en un mundo lleno de posibilidades y de ejercitarse en
virtudes para luego trasladar al mundo real lo vivido y aprendido en la
imaginación”.
“La creación de un mundo de fantasía ofrece ideas sobre la
construcción de nuestras sociedades, y permite al niño conocer otros puntos de
vista, o ver su mundo desde otra perspectiva (…) Esta entrada o escape hacia un
mundo fantástico desde el mundo real tiene sus razones dentro de las leyes de
la narrativa infantil. Tratándose de una literatura donde la función de educar
a la sociedad está al mismo nivel que la de deleitar, la presentación de otro
mundo es una técnica para conseguir esto fácilmente. El recurso a la fantasía
se puede emplear para solucionar problemas reales de forma imaginativa, ofrecer
una vía de escape, o enfrentar al niño con situaciones que requieren valor e
inteligencia. Además, aparte de ser una forma de liberación imaginativa para el
niño, la fantasía puede ser un eficaz vehículo para la enseñanza moral, puesto
que la acción se hace más relevante por la proximidad de lo fantástico a la
realidad del personaje-niño”
Con todos estos elementos temáticos,
la historia presenta un relato en el que la protagonista vive situaciones
parecidas a las de los lectores de 9 años, pero con un toque fantástico (y en
algunos momentos de humor), que les permite disfrutar de la lectura, a la vez
que pueden construir una visión de su realidad a partir de ese otro mundo
imaginario personificado en el trasgo.
En cuanto a la estructura, el libro narra una historia de manera lineal, siguiendo el esquema de planteamiento, nudo y desenlace. La extensión es de 144 páginas y se divide en 13 capítulos de unas 10 páginas cada uno de media, por lo que se trata de una novela.
En el planteamiento, se presenta a la protagonista y a su amigo
el trasgo, sus entornos sociales, sus problemas y sentimientos, que les unen y hacen
que ambos decidan hacerse mutua compañía.
En el nudo, vamos viendo cómo ambos personajes van tramando
una relación cada vez más estrecha hasta llegar a ser amigos y cómo la ayuda
mutua les sirve para ir superando sus problemas y planteándose nuevas metas.
En el desenlace, una vez superadas las dificultades iniciales,
los dos amigos entienden que han de separarse y cada uno ha de seguir su propio
camino, aunque siempre recordarán su amistad con mucho cariño.
“A esta edad, el niño debería dominar los aspectos
mecánicos de la lectura y ser capaz de enfrentarse a textos largos, siempre que
estén organizados en capítulos que faciliten el descanso”
Respecto a los personajes, la protagonista es Raquel,
una niña de 9 años que tiene una vida muy parecida a la de muchos otros niños y
niñas de su edad. Nació en Francia porque sus padres tuvieron que emigrar, pero
con el tiempo, volvieron a España. Y ahora vive en una ciudad y va al colegio.
Tiene un hermano pequeño, aún bebé, y una mascota, una gata. Su padre se quedó
en paro y desde entonces está un poco amargado, aunque a veces gana algo de
dinero haciendo traducciones del francés. Y su madre trabaja por la mañana y
por la tarde, la ve cuando va a comer a casa y en la cena. No le gusta la sopa
de verduras. En el colegio tiene una amiga, Ana. No se atreve a hablar porque
tiene miedo de que se rían de ella y además hay un niño que se mete constantemente
con ella insultándola y dándole patadas por debajo de la mesa y pellizcos en el
brazo. La pobre está llena de moratones, pero no quiere decir nada por miedo a
que se metan aún más con ella. Su profesora se llama Rosa y es muy buena. Rosa
sabe que Raquel es una niña responsable y buena alumna. Como no tiene muchos
amigos, sale poco de casa, solo al colegio, y por eso con quien más habla es
con sus padres. En casa colabora con las tareas domésticas. Como ya es mayor,
ha dejado de creer en los seres fantásticos, por eso no daba crédito cuando vio
aparecer a Derdrín en su mochila aquella noche.
Raquel habla y se comporta como una niña de su edad, y esto
hace que sea muy fácil que los lectores de 4º de primaria se puedan identificar
con ella. Los niños de esta edad tienen “preferencia por los personajes
coetáneos, por los héroes con los que gusta identificarse; con contenidos más
realistas que amplíen el universo de sus intereses, -viajes, aventuras, humor,
suspense, y que no necesariamente tengan finales felices”
Gracias a la mágica ayuda de su amigo Derdrín, poco a poco,
Raquel va superando sus limitaciones y se va integrando más en el grupo de
amigos del colegio, logrando su meta de hablar y jugar con los demás niños sin
sentir temor. De este modo va evolucionando a lo largo de la historia, pasando
de ser un personaje con rasgos negativos (pasividad, introversión, timidez,
dependencia) a un personaje con rasgos positivos (extroversión, alegría,
iniciativa, actividad).
Los demás personajes son:
-Derdrín: un trasgo de más de 300 años, que habita en
los bosques del río Eume. Es muy sociable y alegre, aunque también curioso y
travieso. Tiene poderes mágicos y le encanta hablar y comer. Ama la naturaleza,
su hogar, y no entiende algunas costumbres humanas que atentan contra el medio
ambiente (como los árboles de Navidad).
-El padre de Raquel: se quedó sin trabajo en un cine y
está en paro, lo que le tiene un poco amargado porque piensa que a partir de los
40 nadie te contrata y que nadie quiere ver la realidad de los parados, son
invisibles. Odia el consumismo navideño. Se ocupa de las tareas de la casa, de
cuidar de los niños y también hace traducciones. En una ocasión escuchó
estornudar a Derdrín, pero no le dio crédito pues éste se hizo pasar por un muñeco.
-La madre de Raquel: trabaja en una oficina por la
mañana, come en casa y por la tarde vuelve a la oficina hasta las siete de la
tarde. Intenta mantener el espíritu alegre en casa a pesar de las dificultades
económicas. Confunde a Derdrín con un muñeco de Raquel, muy feo, no se da
cuenta de que es un ser vivo fantástico.
-El hermano pequeño de Raquel: es un bebé. Gatea por
la casa y come puré. Él sí puede ver a Derdrín (igual que la gata Morita) y le persigue
para tratar de capturarle.
-Ana: es la amiga de Raquel. La acompaña siempre para
protegerla y que Raquel se sienta segura. Ana sabe lo que Raquel sufre en el
colegio.
-Carlos: es el compañero de colegio de Raquel, se
sientan en el mismo equipo y él aprovecha esa cercanía para insultarla por lo
bajo y darle patadas y pellizcos sin que la profesora se de cuenta.
-La profesora de Raquel, Rosa: es paciente y
equitativa. Cuida de sus alumnos y quiere a Raquel.
- Gwinlai: la joven amiga trasga de Derdrín que había
conocido en el bosque antes de la epidemia que acabó con todos los trasgos.
Derdrín se lleva muy bien con ella y le encantaría formar una familia juntos para
no volver a estar solos.
Como vemos, son personajes sencillos, con rasgos fáciles de
comprender y asimilar por un niño de 9 años. Sus roles están muy claramente
definidos y responden a los referentes familiares y sociales que cualquier niño
puede tener (salvo los trasgos, que corresponden ya al mundo de la fantasía,
donde todo cabe). En el caso del trasgo, representa la travesura, la aventura,
el secreto, el misterio, la trasgresión, la magia, la valentía, la justicia, la
libertad, un mundo ajeno a los ojos de los adultos, todo aquello que a los
niños les gustaría poder disfrutar en su día a día, que les genera tantas
emociones imaginar, y que en el libro, permite introducir elementos que van más
allá de las posibilidades que la realidad ofrece, para que el lector pueda ver
hasta dónde puede llegar con ayuda de todas esas herramientas que se presentan de
la mano de Derdrín.
En cuanto a los valores que aparecen en el libro podemos
mencionar muchos:
-La amistad: es el tema central de la historia. Se pone
de relieve la importancia de tener amigos con los que poder conversar y compartir
las alegrías, las preocupaciones, los problemas, con quienes poder jugar y
divertirse, ilusionarse.
-La alegría: que describe Derdrín cuando habla de lo
bien que lo pasaba con sus amigos los trasgos en el bosque.
-El apoyo: que representa Ana para Raquel, o el que se
prestan sus padres mutuamente.
-La aventura: con las emociones que narra la historia cada
vez que Derdrín sale de la habitación de Raquel y se adentra en el mundo de los
humanos con el peligro de ser descubierto.
-La colaboración: de Raquel en casa ayudando a sus
padres con las tareas domésticas.
-La comunicación: que sí existe entre Raquel y Ana,
entre Raquel y Derdrín, y también con sus padres, pero no con otros niños del
colegio inicialmente.
-La confianza: entre los amigos (Raquel con Ana y con
Derdrín) y con la familia.
-La cooperación: entre Raquel y Derdrín para que cada
uno pueda superar sus problemas con la ayuda del otro.
-El crecimiento: de la protagonista, que pasa de ser
una niña retraída, insegura y solitaria, a ser una niña extrovertida, con
confianza en sí misma y sociable.
-El cuidado: en la familia (por los padres), en la
escuela (por la profesora), entre los amigos.
-El cumplimiento: Raquel promete llevar a Derdrín al
colegio como detalle por haberla ayudado con la sopa de verduras, y cumple su
promesa.
-La familia: aparece como el espacio cálido y seguro
de Raquel, que la acoge al igual que al resto de miembros, apoyándose todos
mutuamente, colaborando en las tareas de la casa, sin importar los roles
tradicionales, adaptándose a las circunstancias económicas, animándose unos a
otros, compartiendo vivencias, queriéndose. Se muestra una familia actual donde
el momento de la cena sirve de encuentro diario para todos los miembros.
-La gratitud: de Raquel hacia Derdrín y viceversa.
-El humor: reflejado en las travesuras del trasgo
cuando lo cambia todo de sitio solo para divertirse.
-La igualdad: de género, que se ve en los roles que
desempeñan los padres de Raquel.
-La justicia: que Derdrín se encarga de impartir al darle
a Carlos un buen escarmiento para que nunca más se vuelva a meter con Raquel.
-La lealtad: entre los amigos, entre los padres, a
pesar de las adversidades que se presentan en la vida, siguen juntos apoyándose.
-La limpieza: cuando Raquel pide a Derdrín que le
ordene su habitación.
-La naturaleza: que se presenta como un entorno único
lleno de tesoros, de estímulos para los sentidos, brindándonos paz y sosiego.
-El romance: se apunta muy por encima en el libro
cuando se dice que Raquel tiene un nuevo compañero de pupitre y se pone roja
cada vez que habla de él.
-La seguridad: en uno mismo, que poco a poco va
ganando Raquel con ayuda de Derdrín.
-La tradición: aparece reflejada en las fiestas
Navideñas de la familia de Raquel (el árbol de Navidad, el papá Noel, el Belén,
los regalos, las comidas especiales con los abuelos, la alegría, los brindis) y
en la celebración de la fiesta de la vida de los trasgos.
De todos estos valores, el que centra el nudo de la historia
desde mi punto de vista es el de la justicia, pues es a raíz del “escarmiento”
que Derdrín da a Carlos cuando la situación de Raquel en el colegio cambia, y
empieza a estar más tranquila, a hablar con otros niños, a sentirse segura,
jugar más en la calle y, en definitiva, ser más feliz.
Los lectores de 9 y 10 años comprenden este valor de la
justicia de un modo distinto a como lo harían lectores más pequeños, pues es justo
en estas edades cuando, según Piaget, el niño pasa del realismo moral o moralidad
heterónoma (5 a 9 años) al relativismo moral o moralidad autónoma (a partir de
10 años).
Hasta los 9 años entienden que las reglas provienen de una
figura de autoridad (padres, maestros, Dios), que no se pueden cambiar y que,
si se infringen, lo justo es recibir un castigo inmediato y tan severo como
grave haya sido el mal comportamiento. No tienen en cuenta la intencionalidad
de quien haya actuado mal sino la gravedad de la consecuencia de la conducta
(realismo moral). Para ellos el castigo tiene la función de hacer sufrir al
culpable en base a una justicia retributiva, una especie de venganza. Con el
castigo, “el malo” aprenderá que no debe portarse así, y cuanto más estricto
sea el castigo, más efectivo entienden que será. Para ellos el castigo debe ser inmediato al
mal comportamiento.
Los niños menores creen que su principal obligación es decir
la verdad a un adulto cuando se le pida que lo haga. Pero los niños más mayores
van cambiando su forma de entender estas cuestiones morales. Raquel no actúa así,
ella mantiene en secreto delante de los adultos lo que le ocurre en el colegio
con Carlos y sus amigos.
Los niños mayores normalmente creen que su primera lealtad es
con sus amigos cercanos y no solo con sus compañeros en general. Este sería un ejemplo de la moral autónoma
del niño. Esto se ve reflejado en la historia en los dos amigos de Raquel, Ana
y Derdrín, que demuestran esa lealtad con Raquel pero no con el resto de niños
que se meten con ella.
Piaget creía que alrededor de la edad de 9-10 años los niños
reorganizan la manera de entender los problemas morales. Al iniciar la etapa de
las operaciones formales y empezar a superar el egocentrismo propio de la
infancia media, van desarrollado la capacidad de percibir las reglas morales
desde el punto de vista de otras personas. Comprenden que no existe el bien o
el mal absoluto, sino que depende de las intenciones, y no solo de las consecuencias,
y realizan juicios morales más independientes, más parecidos a los de los
adultos (moralidad autónoma). Comprenden que las reglas las crean las personas
y que pueden cambiarse. Ven necesarias las reglas consensuadas para que haya
convivencia pacífica. Todo esto demuestra, en opinión de Piaget, que los niños
ahora pueden apreciar la importancia de los hechos subjetivos y de la
responsabilidad interna.
El castigo ya no lo entienden como un modo de hacer sufrir al
culpable, sino de que comprenda el daño que ha causado, que no quiera repetirlo
y que se arreglen las cosas. Es precisamente lo que hace Derdrín en el colegio
cuando logra que Carlos nunca más vuelva a meterse con Raquel, dándole de su
propia medicina.
A nivel literario, los niños de 9 y 10 años comprenden que “el
bien y el mal no están tan drásticamente encarnados en el protagonista y el
antagonista. Los mismos personajes, a lo largo del despliegue de su conducta,
tienen rasgos de bondad y de maldad. Cuando no existe tensión entre el bien y
el mal, el relato queda en mera aventura, el interés decae y la aportación a la
construcción de la conciencia no se produce”.
El libro refleja muy bien el hecho de que la justicia no
siempre existe, sino que a veces los culpables se libran del castigo y entonces
los inocentes sufren injustamente. Esto es algo que los niños de 9 y 10 años ya
comprenden, según Piaget. El cambio se
produce como resultado del desarrollo cognitivo general del niño, en parte
debido al declive del egocentrismo y a la creciente importancia del grupo de
pares.
Como contravalores podemos mencionar:
- La inseguridad de Raquel y el miedo a que se rían de
ella si habla con otros niños. Este contravalor es adecuado presentarlo en la
historia porque como hemos mencionado antes, en esta edad de 9 años es cuando
aparecen, como parte normal del desarrollo psicosocial de los niños, los miedos
sociales. Por tanto, es un elemento que
ayuda a que los lectores puedan verse reflejados en la protagonista de la historia
y, por tanto, se identifiquen con ella.
-El acoso escolar: aparece encarnado en el personaje
de Carlos y los insultos y golpes que propina a Raquel sin que nadie se percate
de ello. Raquel le cuenta a Derdrín que le cuesta mucho trabajo ir al colegio,
para ella es un esfuerzo diario, y una vez allí, no habla apenas nada porque
tiene mucho miedo. Hay unos chicos que siempre están metiéndose con ella, sobre
todo uno, Carlos, que se sienta en su equipo y no para de darle patadas en las
piernas por debajo de la mesa y la insulta en voz baja (la llama tontita,
mudita). En los recreos se esconde para que no la vean. Y no se atreve a decir
nada, ni a esos chicos, ni a nadie en el colegio, porque tiene miedo de que
luego se metan aún más con ella. Esto la pone muy triste. Es un tema que, lamentablemente, ocurre en
las aulas y con el que los niños (ya sean víctimas o acosadores) pueden
identificarse. El hecho de representarlo en el libro ayuda a construir una
imagen negativa de este tipo de conductas en la mente de los lectores de 4º de
primaria, contribuyendo a su educación para la convivencia entre sus iguales.
-La discriminación por edad para los desempleados
mayores de 40 años: se trata en el libro y se presenta como motivo de amargura
para el padre de familia, que se hace extensible al resto de la familia. Me
parece positivo que esta realidad se presente a los lectores de 9 y 10 años,
porque es una forma de educar y de ir cambiando esta mentalidad discriminatoria.
-Igualmente se menciona la invisibilidad de los
parados. El problema del paro es grave y es bueno que se trate en los libros,
porque si bien aún los niños de 4º de primaria son pequeños para poder entender
cuestiones económicas o laborales, es cierto que es un problema que afecta a
muchas familias y que no es ajeno a los niños.
-El consumismo. El padre de Raquel es quien pone de
manifiesto el afán de las campañas navideñas en que la gente compre. La madre, por
el contrario, muestra cuál ha de ser el verdadero espíritu. Es importante que
enseñemos esto a los niños, pues con 9 y 10 años están bombardeados con
mensajes publicitarios. A esta edad ya pueden comprender el sentido de las
fiestas navideñas y la necesidad de un consumo sostenible que proteja el medio
ambiente.
Dejando atrás los valores y contravalores, paso a analizar el
lenguaje utilizado en el libro. Es bastante claro y de fácil comprensión
para los alumnos de 4º de primaria. El vocabulario es adaptado a la edad de los
lectores, se usan palabras cotidianas y expresiones coloquiales, la redacción
está muy cuidada y el estilo es formal. También se utilizan palabras susceptibles
de ampliar el vocabulario de los lectores de 9 y 10 años, como por ejemplo “monótonas”,
“fugaces”, “irónico”, “indicio”, “paradero”,” lamias”, etc.
Las frases son cortas y los párrafos también. Se alterna la
narración con el diálogo entre los personajes, lo que hace amena la lectura
para el niño de 9 y 10 años, pues los diálogos son más dinámicos y cercanos a
su manera natural de comunicarse.
A lo largo del texto encontramos diversas figuras literarias,
construidas con palabras que el lector de 9 años puede entender sin dificultad,
como, por ejemplo:
-El símil (“la ladera cubierta por árboles como si alguien
hubiese extendido una enorme manta verde y dorada sobre ella”, “el río parecía
una sinuosa cinta de papel de plata”),
-Las personificaciones (“sus aguas bravas bajaban como
enloquecidas”),
-La hipérbole (“era como estar en otro mundo, a miles de
kilómetros de la ciudad y a miles de años en el tiempo”, “se hartaron de comer
tantas cosas como llevaban en las mochilas, que más parecían despensas
imposibles de vaciar”, “me caigo de sueño”),
-La metáfora (las dos niñas tenían los bolsillos llenos de
castañas. “Un pequeño trofeo que vaciaron llenas de orgullo en sus mochilas”),
-El hipérbaton (“las bravas aguas del río, el viejo
monasterio…”),
- La aliteración (“el tiempo pasaba sin sentir”, “los
temibles jabalíes de colmillos retorcidos”),
- La perífrasis (“tenía el estómago vacío y necesitaba buscar
comida cuanto antes”),
- La elipsis (“trabaja en casa y siempre dice que no para en
todo el día: prepara la comida, hace la limpieza, cuida de Fran…” (mi padre)),
- La descripción (hay multitud en el libro). En las descripciones
que hace el autor es donde quizás mejor se puede apreciar la función poética
del lenguaje;
-El polisíndeton (“Y tienes que estarte quieto. Y no puedes
hablar, Y ¿qué pasa si estornudas cuando todos estemos trabajando en silencio?”),
-La ironía (“¿Así que no sabemos de quién es? – ironizó la profesora-.
Pues vamos a ponerlo en lugar seguro hasta la hora de salir, a ver si para
entonces habéis recuperado la memoria.”)
-etc.
En conclusión, tras haber analizado los diferentes
aspectos de esta lectura, parece que puede ser un libro adecuado para el curso
de 4º de primaria, pues sus distintos elementos ayudan a que el lector de esa
edad se vea identificado con la protagonista, sus sentimientos, su contexto,
sus dificultades, sus metas. La protagonista va evolucionando con la historia,
como lo hace el lector en la etapa de crecimiento en que se encuentra, poniendo
el acento en los miedos sociales y las dificultades de integración en los grupos
de referencia de iguales (los amigos del colegio). Los amigos son a esta edad
referentes muy importantes, como ocurre en el libro. Y es un amigo quien
imparte justicia y ayuda a superar las dificultades de la protagonista. Por otra
parte, el toque mágico del trasgo hace que la historia resulte atractiva al
introducir un mundo de posibilidades que van más allá de la realidad del
lector, introduciendo la aventura, el riesgo, la emoción. El lenguaje con que
está escrito es adecuado para la comprensión de los lectores de estas edades,
pero a la vez, introduce figuras literarias que contribuyen a que la lectura
sea placentera, y que son fuente de aprendizaje para los niños, ampliando su
abanico de recursos comunicativos escritos y presentándoles estímulos que los
animen a la lectura y la escritura.
Bibliografía
G. DAVIS, R. (2000). MUNDOS PARALELOS: UN
ACERCAMIENTO A LA FANTASíA EN LA LITERATURA INFANTIL. RILCE, 16(3),
491-500.
Kapr, A. (1985). 101 reglas para el diseño de
libros. Empresa Editoriales de Cultura y Ciencia. Obtenido de
http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/ecimed/reglas_diseno.pdf
Labajo González, I. (s.f.). Literatura infantil.
Análisis y selección. Literatura española, literatura infantil y educación
literaria. La Salle Universidad.
Martinez Rubio, V., Obrero García, J., Plaza López,
J., & Soligo Prades, A. (1996). LOS COMPONEN'TES DE HABILIDADES, TEMORES
Y VALORACIONES SOCIALES Y LA INTEGRACIÓN SOCIO-ESCOLAR EN LOS NIÑOS DE 9
AÑOS. Análisis y Modificación de Conducta,, 22(86), 785, 786, 791,
792.
Morales, A. (s.f.). Significados.com.
Obtenido de https://www.significados.com/figuras-literarias/
PARRADO TORRES, C. I. (2010). INTERESES, GUSTOS Y
NECESIDADES DE LOS NIÑOS EN LA ADQUISICIÓN FORMAL DE LA LECTURA EN EL PRIMER
GRADO DE EDUCACION BASICA PRIMARIA. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA,
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS, BOGOTÁ.
StuDocu.
(s.f.). Obtenido de
https://www.studocu.com/es/document/universidad-catolica-de-valencia-san-vicente-martir/formacion-literaria-para-maestros/apuntes/1-2-necesidades-intereses-y-arquetipos-en-infantil-y-en-primaria/4112683/view
UNIVERSIDAD CAMILO JOSÉ CELA . (s.f.). Recuperado el 14 de Octubre de 2020, de
DESARROLLO EVOLUTIVO:
https://www.campuseducacion.com/cursodemo/ludicasU01_A05.html
Vergara, C. (s.f.). Actualidad en psicología.
Obtenido de http://www.actualidadenpsicologia.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario